Aceptaron el triunfo de Obrador y ahora se pelean el segundo lugar

Aceptaron el triunfo de Obrador y ahora se pelean el segundo lugar

Apenas llegó a Yucatán para ser parte del tercer y último debate, Meade aseguró que Ricardo Anaya “es un vulgar ladrón que desde el poder se robó dinero, que lo cacharon y debe de pagar las consecuencias”.

Por su parte, Anaya reviró: “Hace rato llegó el candidato del PRI aquí a Yucatán y le dieron la noticia de que la campaña del PRI le va muy mal, le explicaron que el PRI va a perder Yucatán, qué él va a perder y por eso en su coraje se puso a dar todo tipo de descalificaciones: ahí como lo ven ese candidato del PRI, con esa carita de mosquita muerta que tiene, la verdad, la verdad que es un cínico, corrupto igual que todos los del PRI”.

Este nuevo episodio en el drama de las elecciones federales nos da cuenta de que ambos candidatos ya han aceptado que el triunfo de Andrés Manuel López Obrador e irreversible, por lo que ahora intentan ganarse terrenos el uno al otro, pues se disputan la segunda fuerza política nacional.

Ni el PRI ni el PAN quieren ser la tercera fuerza política, pues eso les restaría poder de negociación una vez que Morena y la coalición “Juntos Haremos Historia” gane la mayoría en el Congreso de la Unión, las diputaciones locales y las alcaldías; además, claro, de la presidencia de la república.

Su táctica política revela que ambos han perdido en lo político y moral sus posibilidades de arrebatarle el triunfo a Obrador. Atacándose mutuamente cuando hace unos meses eran parte de un pacto de impunidad y corrupción, sólo hacen evidente que ante la derrota están en un “sálvese quien pueda”.

Este es el mismo análisis que hace AMLO de la resiente disputa al interior del PRIAN. Durante su recorrido en Chiapas declaró: “Infiero que hubo traición, es como el corrido de contrabando y traición así hay que ver estas cosas. Quién sabe qué le hizo Anaya a Peña porque de repente hay ruptura y ahora Anaya está diciendo que va a meterlo a la cárcel”.

Lo que se salva de esta situación es que si algo le podemos creer a los candidatos (obviamente sus propuestas no), son las acusaciones mutuas que se hacen, porque nadie mejor que ellos conoce sus robos, su corrupción y su cinismo.

Esta rencilla promete ofrecernos un tercer debate ríspido que quizá dé oportunidad a Obrador de evidenciar esta antigua relación de amor y odio entre las dirigencias del PRIAN, y éstos deban repartir mejor sus tiempos para mantener el acostumbrado golpeteo contra nuestro candidato.

Cada día estamos más cerca del triunfo electoral y las piezas se siguen acomodando. Sigamos trabajando, amigas y amigos, que cada minuto cuenta.