Anatomía de dos instantes

Anatomía de dos instantes

“Anatomía de un instante”, es una novela del escritor español Javier Cercas, donde retrata a la perfección el instante en que Adolfo Suárez permaneció sentado en la tarde del 23 de febrero de 1981, mientras las balas de los golpistas cubrían el hemiciclo del Congreso, y todos los legisladores, excepto dos: el general Gutiérrez Mellado y Santiago Carrillo, buscaban refugio bajo sus escaños. Este texto es la crónica y la imagen de un golpe de Estado en España.

 

Pues bien, amable lector, en México presenciamos el día de ayer la anatomía de dos instantes simultáneos y sólo alejados unas cuadras uno del otro.

 

Por un lado, el líder social y político más importante del país en los últimos 20 años, organizando a la gente e informando a la ciudadanía, al tiempo que llevaba un mensaje de esperanza para continuar la tarea de transformación nacional, que como requisito ha puesto la prueba de librar las elecciones locales del Estado de México, Veracruz, Nayarit y Coahuila.

 

Por el otro, un candidato que no entendió su compromiso con la historia ni con la alternancia política en una entidad donde desde hace 80 años gobierna el mismo partido, y no atendió ni entendió el llamado de la historia sencillamente porque forma parte de una nueva generación de políticos que anteponen los intereses a los ideales, los cargos a los principios, además de que forma parte de un partido desgastado porque nació del pueblo y terminó traicionando sus origines e ideales, por alianzas políticas, parlamentarias y electorales con quienes hacen de la corrupción y la impunidad una forma no sólo de ejercer el poder, sino de vivir.

 

Esta “Anatomía de dos instantes”, da cuenta del golpe a la democracia por parte de la partidocracia tradicional. Es una lástima que el PRD y su candidato al gobierno del Estado de México, Juan Zepeda, le hayan hecho el trabajo sucio al presidente Enrique Peña Nieto, al gobernador Eruviel Ávila y al mismo PRI en esa entidad, porque en efecto, el PRD no tiene la más mínima posibilidad de ganar la elección en la tierra del presidente, esta contienda es entre Morena y el PRI.

 

Dado que más de la mitad de los mexiquenses quieren a otro partido en el gobierno, en un escenario de dos es claro que perdería el tricolor, por eso desde un principio, a la par del despilfarro de recursos públicos, el uso de dinero de procedencia ilícita, la compra o coacción del voto, el tener a un tercero en discordia para dividir el voto, fue vital en su estrategia, para este objetivo usaron primero al PAN y Josefina, pero como no pudo ser competitiva por la corrupción que la envuelve, entró a escena Juan Zepeda y el PRD, basta con ver ¿De dónde salen y salen los recursos para pagar espacios en radio, televisión, medios electrónicos e impresos, lo mismo que en espectaculares y para desplegar una estructura que el PRD nunca había desplegado en el Estado de México? La respuesta viene del Palacio de Gobierno de Toluca.

 

A pesar de esto, Morena no se detendrá, el 4 de junio ganaremos con la profesora Delfina Gómez Álvarez. A estas alturas cobra especial relevancia lo que bien dijo Emiliano Zapata, y que parafraseó en Ciudad Nezahualcóyotl, Andrés Manuel López Obrador: “El que quiera ser águila que vuele, el que quiera ser gusano que se arrastre pero que no chille cuando lo pisen”.