Chong, el rostro de la ingobernabilidad

Chong, el rostro de la ingobernabilidad

  • En su última comparecencia ante el Senado: excusas y falta de resultados

Con la reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, se le dieron nuevas atribuciones a la Secretaría de Gobernación de la que Osorio Chong es titular; es el secretario con más poder político en la historia reciente de México y hoy, en el último año del gobierno al que pertenece, sólo presenta fracasos y excusas.

Las nuevas atribuciones en materia de seguridad que se le confirieron, lo vuelven responsable del remarcado fracaso de las estrategias y actuaciones policíacas que se han traducido en el sexenio más violento de los últimos tiempos; aún más que en los peores tiempos de la llamada guerra contra el narcotráfico de las administraciones panistas.

Como el hombre más cercano al Presidente Enrique Peña nieto, el secretario es corresponsable de una gran cantidad de actuaciones gubernamentales que han sido cubiertas por la sobra de la corrupción, como es el caso los contratos con empresas favoritas del gobierno federal que aglomeran una enorme cantidad de adjudicaciones directas, aún por encima de los montos permitidos.

La corrupción en los negocios del Estado, la impunidad que protege a los delincuentes que viven del dinero público, la violación sistemática de los derechos humanos de periodistas y luchadores sociales, la tortura generalizada en las instituciones encargadas de procurar seguridad y justicia, la violencia de las fuerzas armadas ejercida contra la población civil en manifestaciones, la inseguridad que se respira en todo el país y un largo etcétera, son parte de los resultados que la llamada “Super secretaría” entrega a los mexicanos.

¿Por qué el secretario de gobernación insiste en seguir gastando miles de millones de pesos en una estrategia fracasada? ¿Por qué se pretende justificar lo injustificable? ¿Por qué esa intolerancia a la crítica y esa incapacidad de autocrítica?

Osorio Chong es cómplice de un sexenio autoritario, sordo a la voz del pueblo e incapaz de gobernar.

Durante su desempeño como miembro del gabinete de Peña han ocurrido sucesos escandalosos, sólo por mencionar algunos tenemos la fuga de “El Chapo” Guzmán Loera (entre otras), la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa, el repunte escandaloso de violencia contra periodistas, la represión policiaca en Nochixtlán, la tortura generalizada por parte de policías de investigación, los más de 120 mil desaparecidos, los feminicidios que van en aumento y el espionaje a disidentes políticos.

Esta fue la última oportunidad que tuvo el ejecutivo federal para contar lo poco y opaco “bueno” del despeñadero nacional. Sólo se llevó el aplauso de sus cómplices en el Senado, pero su incompetencia y cinismo será castigado –no tengo duda–, por la sociedad civil. En las próximas elecciones federales la sociedad tomará las riendas y demostrará lo que verdaderamente significa gobernar.