Con mayoría en ambas cámaras, ¿Qué se espera de Morena?

Con mayoría en ambas cámaras, ¿Qué se espera de Morena?

Hace unas horas, Andrés Manuel López Obrador se reunió con los senadores electos de la coalición Juntos Haremos Historia, quienes anunciaron una reducción del 30% a gastos suntuosos y estimaron un ahorro de hasta mil 500 millones de pesos, por lo que se coordinarán con el virtual secretario de hacienda para contemplar dichos recortes.

Tanto Andrés Manuel como Ricardo Monreal, quien será el coordinador de la bancada de Morena en la cámara alta, coincidieron en que la aplicación del plan de austeridad será prioridad para la próxima legislatura.

La presencia de Ricardo Monreal en ese punto estratégico, garantiza una representatividad real de la ciudadanía en el Senado, un ejercicio honrado del dinero público y una férrea defensa de los intereses de la nación, por lo que esperamos los mejores resultados de su parte.

Asimismo, la mayoría de Morena vaticina un ejercicio legislativo adecuado a las exigencias de la ciudadanía, que clama el cumplimiento de las promesas hechas en campaña, para lo cual es indispensable la colaboración entre los tres poderes de la unión.

A decir verdad, doctrinalmente y según el artículo 49 de nuestra constitución federal, existe un único supremo poder de la federación, que para su ejercicio se divide en el Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Esta división evita la concentración del poder en un solo individuo, es decir, evita las dictaduras y el autoritarismo.

No obstante, por muchas décadas el priismo gobernó como partido hegemónico a través de un esquema de presidencialismo autoritario, en palabras del jurista italiano Giovanni Sartori. Además, desde el salinismo y la imposición del neoliberalismo como modelo económico, político y social, las cámaras pasaron a ser un simple trámite burocrático para dar forma a los caprichos de las cúpulas políticas y empresariales.

Ahora que 70 de los 128 senadores pertenecen a la coalición Juntos Haremos Historia (morena, PT, PES), existe el peligro latente de que este esquema se pueda replicar, por lo que será tarea del ejecutivo federal y de los legisladores, opacar su propio brillo y dar a relucir su vocación democrática, para que sea el diálogo y el debate público quienes dicten el rumbo de sistema jurídico mexicano.

Estamos entrando a una nueva era de colaboración interinstitucional libre de coacción y complicidades. Estamos siendo testigos de la verdadera transición democrática y de cómo los poderes son capaces de trabajar unidos por el bien de la nación.

Quisiera concluir estas líneas con otra frase del presidente Juárez: “Los hombres no son nada, los principios lo son todo”.