De encuestas y encuestitis

De encuestas y encuestitis

Las encuestas son una serie de preguntas que se hace a muchas personas para reunir datos o para detectar la opinión pública sobre un asunto determinado. En México este mecanismo estadístico  que permite medir el grado de aceptación o rechazo de una persona, un grupo de personas, un partido político, o simplemente de algún tema de interés público, se ha desvirtuado porque en la mayoría de los casos son hechas a modo: el que paga manda. Lo que al mismo tiempo desvirtúa su funcionalidad y confunde a la ciudadanía.

 

 

En esta lógica perversa debe verse el repentino crecimiento del PRI gobierno en las preferencias electorales de 2018 que reportan algunas encuestas. En las últimas semanas se ha inundado la opinión pública con supuestas encuestas que dan como ganador a Morena y a Andrés Manuel López Obrador, pero lo que llama poderosamente la atención es que de la noche a la mañana el PRI subió más de 10 puntos en prácticamente un mes, lo que estadísticamente es imposible.

 

 

¿A poco ya se olvidó que 7 de cada 10 mexicanos repudia el desempeño del gobierno federal?, ¿A poco la ciudadanía no tiene memoria de los gasolinazos, la inflación, la violencia y la inseguridad en la que nos ha metido la incapacidad de la administración de Peña Nieto?, ¿A poco la sociedad mexicana borró por decreto de su mente el agravio histórico que representaron las reformas estructurales? No, la respuesta es no.

 

 

Sin embargo, desde Los Pinos y en el PRI, aprovechando la siempre aceitada maquinaria del Estado, han puesto en marcha una embestida mediática que consiste en olvidarse, por el momento, de López Obrador. Las energías e concentran en arrebatarle el segundo puesto al Frente Ciudadano por México y tumbarlo antes de enero. Es un secreto a voces que en más de una ocasión los estrategas del gobierno federal han reiterado al Presidente que su preocupación de que si a enero no llegan al segundo puesto en la percepción de la gente, difícilmente tendrán posibilidades reales de pelear la Presidencia la República.

 

 

La encuestitis que hemos visto en estos días, se intensificará en las próximas semanas. Por eso, debemos estar atentos, circular información verídica, informar a la familia, vecinos y amigos, para que estemos alerta y atentos, a fin de que no caigan en el determinismo de que “ni modo”, “no hay de otra”.

 

El gobierno federal, su partido y sus aliados, los empresarios que han hecho fortunas de manera deshonesta y al amparo del poder público, y todo aquel sector que ve en riesgo sus intereses, dan muestra no sólo del miedo que tienen al avance del movimiento de transformación nacional, lo cual es un signo de que no sólo se sigue adelante en las preferencias electorales de la gente, sino que confirman la campaña sucia, las mentiras y toda la embestida que viene en contra de quienes proponemos una patria más justa, incluyente y prospera para todos.

 

 

Esta idea es la que debe prevalecer en el imaginario colectivo y ser el motor de quienes anhelamos un cambio de fondo en el país. No fue casual que el 20 de noviembre, día en el que rememoramos uno de los movimientos sociales más gloriosos como nación: la Revolución mexicana,  se haya presentado el Proyecto Alternativo que podría definir el futuro de México. La propuesta es sencilla, continuamos con los malos gobiernos y nos hundimos más, o renace el país para insertarse con éxito en el nuevo milenio.