El cáncer de la corrupción carcome a México

El cáncer de la corrupción carcome a México

• Nos cuesta 100 mil millones de dólares anuales, según Forbes

• Recientemente cobró la vida de un padre y su hijo

El socavón que se tragó el vehículo donde viajaban dos personas en el paso exprés de Morelos, es reflejo de cómo el cáncer de la corrupción hunde, devora y carcome a las instituciones, con sus enormes costos económicos y sociales que ello implica.

El desgobierno del viejo PRI, encabezado por Enrique Peña Nieto y sus amigos, es experto en transitar por la vía de la corrupción e impunidad. Tanto él como sus familiares y amigos han estado involucrados en innumerables escándalos de deshonestidad, pero no han pagado las consecuencias legales, porque la justicia está a su servicio.

Aldesa, la empresa responsable de las obras en el paso exprés, fue quien “ganó” la licitación para construir la torre de control del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, construyó un tramo de la autopista Durango-Mazatlán, fue responsable de la primera fase del complejo hotelero “Hotel Boutique Maya Collection” en Quintana Roo, y construye el Túnel Emisor Poniente II, así como la ampliación de la Línea 12 del Metro.

Hay que remarcar que para construir la carretera que terminó por cobrar dos vidas, la empresa ganó 2 mil 200 millones de pesos, lo que representa un 100% más de lo que en principio se había pactado, a pesar de los retrasos y obras no previstas.

Ruiz Esparza, titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, ofreció un apoyo económico a las familias “por el mal rato”, mismo que fue rechazado, pues el abogado de los deudos aconsejó una demanda por homicidio culposo, daño moral y material.

La actitud de la empresa al deslindarse, y la de los funcionarios al ofrecer dinero a los familiares, es la típica actitud de quienes, acostumbrados a la impunidad, cambian funcionarios de un puesto a otro, despiden algún pez chico y siguen como si nada hubiera pasado; “ahogado el niño, quieren tapar el pozo”.

La clase político-empresarial mexicana e internacional que mal gobiernan el país, está coludida, ven en el poder la oportunidad idónea para hacer negocios, sin rendir cuentas claras, con la mayor opacidad posible, simulando licitaciones, adjudicando directamente de manera tramposa y edificando elefantes blancos que desfalcan las arcas de México y no reportan ningún beneficio social.

Por el caño de la corrupción se escurre la riqueza de millones de mexicanos para llegar a los bolsillos de unos cuantos, los de siempre. Algunos piensan que llamarlos mafia del poder es exagerar, pero eso son, delincuentes de cuello blanco, cárteles que operan al amparo de las instituciones, por eso, es necesaria la regeneración nacional, la dignificación de la política y la honestidad en el servicio público.

No podremos confiar en las instituciones hasta no ciudadanizarlas. Salvar a México del despeñadero, está en nuestras manos. En el 2018 decidiremos si seguimos así o cortamos de tajo este régimen de corrupción que tanto nos duele y lastima.