El nuevo rostro del viejo PRI

El nuevo rostro del viejo PRI

“Es un PRI que ha venido renovándose a su interior, donde hoy tiene una mayor presencia de las nuevas generaciones que son parte del partido… pongo, para acreditar esto, nombres… hoy los Gobernadores de la gran mayoría de las entidades son jóvenes o actores de la nueva generación política… el gobernador de Quintana Roo, Beto Borge; el gobernador de Veracruz, Javier Duarte; César Duarte, gobernador de Chihuahua; el gobernador de Campeche, todos forman parte de una generación nueva…”.

¿Recuerda usted, amable lector, esas palabras y qué connotado priísta las dijo? En efecto, son las palabras de Enrique Peña Nieto para destacar el nuevo rostro del PRI. Sin embargo, hoy, el tiempo y los hechos, han demostrado que Javier Duarte de Ochoa, Miguel Alonso Reyes, Roberto Borge Angulo, César Horacio Duarte Jáquez, Tomás Yarrington, o los Moreira, lo mismo que otros gobernantes y miembros de la clase política actual del tricolor,  son el nuevo rostro, pero del viejo PRI. 

Rostro que representa la corrupción, impunidad, autoritarismo, el saqueo voraz y rapaz por los recursos públicos, así como el manejo clientelar y patrimonial de la hacienda pública para la satisfacción de intereses personales, familiares, de grupo y partidarios.  

Algunas fuentes calculan que el recién detenido, Javier Duarte, presuntamente se robó más de 180 mil millones de pesos; Miguel Alonso Reyes entre 3 mil y 5 mil millones de pesos; Roberto Borge 2 mil millones de dólares; y César Duarte 6 mil millones de pesos. 

En Morena hemos sostenido, una y otra vez, que desde hace más de tres décadas el Estado se ha convertido en un mero comité al servicio de una minoría rapaz. Debido a esto, la descomunal deshonestidad que ha caracterizado a los gobiernos del PRI y del PAN supera con mucho a lo antes visto y no tienen precedentes. 

Hago mención de lo anterior, no sólo para dejar constancia de lo que ha acontecido en el ejercicio del poder con gobernantes sin escrúpulos, sino también para que la gente tenga en cuenta -sobre todo cuando habrá este año elecciones decisivas como la del Estado de México y justo cuando el 2018 está a la vuelta de la esquina-, que la crisis de nuestro país no podrá enfrentarse sin cortar de tajo con la corrupción e impunidad, lo cual implica cambiar el actual régimen de privilegios y complicidades.