El poder de la mafia

El poder de la mafia

  • Contra la voluntad popular y pese a la presión internacional, el PRI y sus aliados aprueban Ley de Seguridad Interior

Sin respeto alguno por los criterios internacionales que establecen evitar al máximo la actuación de militares en tareas policiacas, y sin importarles la enorme violencia y violación de derechos humanos que desde 2006 azoran al país por la presencia de militares en las calles, la mañana de este viernes fue aprobada la Ley de Seguridad Interior por la mayoría priista y sus aliados del PAN y del Partido Verde.

Senadores y Diputados oficialistas, coludidos con el Ejecutivo Federal encabezado por Enrique Peña Nieto, demostraron una vez más que no sienten ningún respeto por los principios democráticos que debieran regir su conducta como servidores públicos. Valiéndose de su mayoría, ignoraron cínicamente a las Organizaciones No Gubernamentales (ONG’s), a las instancias internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la Organización de los Estados Americanos (OEA), etcétera, quienes advirtieron de los peligros que supone la recientemente aprobada Ley.

También hicieron oídos sordos a los datos estadísticos que demuestran que desde 2006, cuando Calderón inició esta absurda guerra, la violencia en México ha llegado a ser tan abrumadora como en Afganistán e Irak.

Pero lo más doloroso fue que tampoco pudieron atender el llamado de las víctimas de violaciones a los derechos humanos cometidos por miembros de las fuerzas armadas, que exigían a los legisladores no aprobar esta ley que militariza a un país con 99% de impunidad en la comisión de delitos, y que ha sido incapaz de llevar ante la justicia a los actores materiales e intelectuales de crímenes de Estado, como los cometidos en Ayotzinapa, Tlatlaya, Nochixtlán, Atenco, y un lastimoso etcétera.

Esta Ley ofende a civiles y militares, que se verán obligados a desempeñar labores para las cuales no están capacitados, dañando así la imagen de una de las últimas instituciones mexicanas con cierta credibilidad ante la población.

Además de ser inconstitucional (por contravenir el artículo 21 de la constitución federal que establece que “las instituciones de seguridad pública serán de carácter civil”), también es inconvencional, pues contradice una jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos humanos que establece que “Los Estados deben limitar al máximo el uso de las fuerzas armadas para el control de disturbios internos, puesto que el entrenamiento que reciben está dirigido a derrotar al enemigo, y no a la protección y control de civiles, entrenamiento que es propio de los entes policiales”.

El pequeño grupo de privilegiados, que Andrés Manuel López Obrador ha acertado a llamar la “mafia del poder”, temeroso de perder su posición favorecida, impulsó la Ley de Seguridad Interior como una forma de ejercer presión y causar miedo entre la población civil que cada día está más harta de la gran cantidad de fracasos del sistema actual en cada uno de los rubros de su competencia.

La sociedad mexicana no se doblegará ante un gobierno fascista y autoritario. Hoy más que nunca estamos listos para dar la batalla política y legal contra el proyecto neoliberal. Hoy México está preparado para un cambio de régimen y para sepultar al dinosaurio priista en las páginas de su ignominiosa historia.