¿Es posible un fraude electoral?

¿Es posible un fraude electoral?

Definitivamente sí. Quienes sabemos cómo opera el PRI en las elecciones, damos cuenta de un sinfín de delitos electorales a nivel de tierra, como los acarreos, la compra de votos, el condicionamiento de programas sociales, amenazas de despido a cambio de votos, de complicidad en las mesas directivas de las casillas, votos de personas que ya fallecieron y un tristemente largo etcétera.

No es desconfianza en la ciudadanía la que nos alerta contra el fraude electoral, como algunos quieren hacer creer, sino la experiencia de fraudes como el que llevó a la presidencia a Carlos Salinas de Gortari, cuando el sistema simplemente se cayó y de ahí no supimos más, sino que las empresas nacionales estaban siendo rematadas a particulares.

Recordamos aquel fraude como el que descubrió la complicidad entre el PRI y el PAN en materia electoral, cuando Diego Fernández de Cevallos, desde la tribuna de cámara de diputados, apoyó la quema de boletas electorales que eran el único medio de comprobar la serie de delitos cometidos para llevar a la silla presidencial al autor del fobaproa, quizá el fraude más grande en la historia reciente de nuestro país.

En 2006, PRI y PAN en complicidad llevaron a cabo otro fraude electoral, el primero contra Andrés Manuel López Obrador, pero uno de tantos en la larga historia del dedazo que sustituyó a la voluntad del pueblo mexicano. En ese año, 0.6% de los votos dieron el triunfo a Calderón, responsable directo de la “guerra contra el narco” que ha sumido a México en la pero era de violencia de su historia reciente.

En esa fecha y durante siete años hubo un litigio para obligar al gobierno mexicano a contar nuevamente, bajo el escrutinio público, las boletas electorales, pero una vez más las leyes favorecieron la opacidad y el secretismo que requieren los delitos para quedar impunes; ¿qué lo único que cambio en ese tiempo? El método, las boletas fueron recicladas.

Así también se reciclaron los desperdicios de la falsa democracia para el año 2012 con lo que llamaron “el nuevo PRI”, que seis años después una vez más está en proceso de descomposición. Sólo por dar un dato, 22 gobernadores priistas de este periodo están acusados de desvío de recursos y el daño se estima por encima de los 258 millones de pesos.

No es, pues, una imaginación de Obrador o de Morena, sino una deducción lógica de la sociedad que sospecha de sus autoridades, y con razón.

Es por eso que Andrés Manuel recientemente presentó a su equipo de defensa del voto, conformado por Gabriela Cuevas y José María Martínez, ambos senadores; Germán Martínez Cázares, Jaime Cárdenas y Horacio Duarte, actual representante de Morena ante el INE. Equipo al que los ciudadanos que queremos un cambio, nos sumamos solidariamente.