Fepade; cuota para cuates

Fepade; cuota para cuates

El Senado abre la puerta para que la Fepade sea dirigida por un cómplice del gobierno federal.

Ayer en el Senado de la República fuimos testigos de cómo los legisladores hacen todo lo posible por subordinar a la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade), con la clase política que mal gobierna el país.

Para ello, eliminaron el numeral 6 de la base segunda de la convocatoria para nombrar al titular de la Fepade, la cual establecía que los aspirantes debían cumplir con el requisito de: “No desempeñar ni haber desempeñado cargo de elección o representación nacional, estatal, distrital o municipal en algún partido político; ni haber sido candidata o candidato a cargo de elección popular, en los seis años anteriores a la designación”.

Se propuso originalmente en esos términos porque el fiscal electoral debiera ser una persona ajena del todo a los procesos electorales y a las filiaciones partidistas y políticas, para asegurar su idoneidad en el cargo de investigar a los delincuentes electorales. No obstante, los legisladores del PRI, PAN, Partido Verde y PRD (salvo honrosas excepciones), eliminaron esta prohibición expresa.

Recordemos que el anterior fiscal electoral, Santiago Nieto, fue removido del cargo de manera ilegal por no ceder a las presiones para declarar inocente a Emilio Lozoya, exdirector de PEMEX y coordinador de la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto, y quien además fue señalado por recibir 10 millones de dólares en sobornos por parte de la empresa brasileña Odebrecht, a cambio de contratos petroleros.

Ahora la titularidad de la Fepade podrá legalmente ser asumida por un militante partidista, e incluso, haber participado en elecciones, lo que claramente permite vincular los intereses del presidente y su camarilla de amigos para que sus actos de corrupción queden impunes, como ya es costumbre en México.

Pero no sólo eso, también será el encargado de investigar los delitos que se cometan con motivo del proceso electoral 2018.

Y desde hoy se puede observar claramente cómo el poder legislativo, el ejecutivo y ahora también el judicial, se encuentran engarzados alrededor de una red de complicidades y corruptelas vinculadas desde el fraude electoral de 2012 con miras a repetir la operación en 2018.

Como Senador, y miembro de la verdadera oposición política en México, me pronuncié y me pronuncio en contra de este retroceso en el camino hacia la consolidación de la democracia mexicana, y llamo a la sociedad civil a enterarse de lo que los “representantes” hacen a sus espaldas y en contra de sus intereses.

Asimismo, hago un llamado a la observación ciudadana en los próximos comicios federales, para que actuemos como un organismo vigilante de la legalidad del proceso electoral, y así aportar los medios de prueba pertinentes para evitar la consumación de otro fraude que violente nuestro derecho a un una verdadera democracia y nuestra esperanza de un México justo, libre y en paz.