Guerra sucia 2018: miedo e ignorancia

Guerra sucia 2018: miedo e ignorancia

Nunca en México hemos gozado de un formato de debate presidencial a la altura de la sociedad. Desde siempre concluidos los debates la ciudadanía se queda con la impresión de haber presenciado una pelea de insultos y descalificaciones o un show de comedia, pero no un auténtico debate.

El nivel del debate fue un botón de muestra del estado que guarda la democracia mexicana. No existen propuestas que adviertan un dejo de esperanza al votante que exige lo mejor de quienes pretender ser presidentes de nuestro país.

En cambio, su discurso se reduce a las fórmulas más simples, más gastadas y caducas que permiten decirlo todo sin decir nada.

Dada la trayectoria política de los candidatos, existen muchos ataques en contra de cada uno de ellos. Los más graves, que implican colusión con otras autoridades y empresas para cometer actos de corrupción, como es el caso de Meade y Anaya, pero también por haber violado la ley electoral y por respaldar la guerra en el país, casos de “El bronco” y Margarita, respectivamente.

A Andrés Manuel lo atacaron entre los cuatro pero sin fundamentos, sin datos verídicos o pruebas fehacientes que hicieran mella en el honor del candidato de Morena. En algún punto del debate el candidato del PRI acusó a Obrador de tener tres departamentos no declarados, a lo que le respondió simplemente que si eso fuera cierto, se los regalaba.

Claramente los discursos que enmarcan las campañas de los cuatro contrincantes de AMLO son en esencia iguales, variando simplemente en los colores que ostentan en la boleta. Dado que las políticas públicas más importantes son diseñadas fuera de México, los candidatos de la mafia del poder no puede marcar un rumbo fijo, simplemente dejarán que los intereses del capital internacional decidan el destino de la nación mexicana, como lo han hecho hasta ahora.

Hablamos de la política fiscal, financiera, monetaria, salarial, comercial; todo lo relativo a hidrocarburos y electricidad; salud pública, pensiones, inversión educativa y seguridad, todo eso se legisla por consigna y con un servilismo total a los poderes fácticos, olvidando por completo la voluntad popular que los mantiene en sus cargos.

Como protectores del sistema actual, su único mensaje hacia la ciudadanía es el del miedo y la ignorancia. Con mentiras pretenden hacerse pasar por personas honorables cuando son fieles sirvientes de intereses particulares; mientras por otro lado intentan hacer creer que Obrador representa una amenaza.

Como ejemplo tenemos los spots del PRI donde anuncian que si AMLO gana las elecciones liberarán a los delincuentes de la cárcel, torciendo completamente el concepto de amnistía como elemento de una nueva estrategia de seguridad y un nuevo esquema de justicia restaurativa.

Se ve que no conocen la realidad mexicana. Pretenden asustar a un pueblo que vive día a día lo que ellos sólo ven en estadísticas. Quieren engañar a la generación de mexicanos más informados de la historia, pero el primero de julio demostraremos que ante el miedo, siempre triunfa la esperanza.

Juntos Haremos Historia.