La caída del PRI

La caída del PRI

  • Bajos salarios, precios altos, violencia, corrupción y vergüenza internacional; algunos resultados del sexenio

Sería difícil recopilar en un breve escrito, todos los desaciertos del priismo, pero es fácil recordar algunos de los más importantes y así comprender las razones del desplome del que algún día fuera el partido hegemónico de México.

Todos recordamos las enormes dudas del proceso electoral que llevó a Enrique Peña Nieto a la silla presidencial, y recordamos también el escándalo de la “casa blanca” que protagonizó y que su actual secretario de relaciones exteriores, Luis Videgary, replicó. Como bien dice, él llegó a la función pública a “aprender”.

No menos graves han sido los casos del exgobernador de Veracruz detenido en Guatemala Javier Duarte, Rodrigo Medina Mora, exgobernador de Nuevo León, procesado por la justicia; el exgobernador del estado de Tabasco, Andrés Granier, detenido desde 2014 y a quien la revista Forbes, ubicó en la lista de los 10 hombres más corruptos de México.

El caso Borge, con más de 9 detenidos, el de César Duarte, Moreira, y un largo etcétera, han minado la confianza del pueblo mexicano en las siglas del PRI, que hoy son sinónimo de corrupción.

Pero no sólo eso, en materia de seguridad México atraviesa la peor crisis de su historia, aun más grave que la que se vivió durante el sangriento sexenio de Calderón.

Recordamos también al general Cienfuegos diciendo que no iba a permitir que “sus soldados” fueran interrogados por el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, mismo que ahora es honrado por la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), con el doctorado honoris causa, razón por la que algunos académicos condecorados con la misma distinción, han renunciado a ella.

Difícil es olvidar a Murillo Karam, cuando era procurado general de la República diciendo “Ya me cansé” en conferencia sobre las investigaciones del caso Ayotzinapa, frase que la sociedad hizo suya en las manifestaciones que exigían la aparición con vida de los jóvenes.

Cabe mencionar el caso de David Korenfeld, ex director de la CONAGUA, quien renunció a dicho cargo tras revelarse que hacía uso particular de helicópteros de esa institución.

Si a todo esto agregamos la flaca defensa del orgullo nacional ante la postura de Dunald Trump en los Estados Unidos, y que las reformas estructurales, sobre todo la energética, han fracasado a la hora de mejorar la calidad de vida de las familias mexicanas, entonces podemos ver un panorama más o menos claro de las razones que llevan a este dinosaurio a su extinción.

Con la caída del PRI renace la esperanza del pueblo mexicano en un futuro mejor, con instituciones limpias; un futuro de verdaderas oportunidades para todos, de paz, de prosperidad y unidad nacional. Ese futuro lo hemos estado construyendo desde hace años en Morena, por eso el próximo 1 de julio comenzará la regeneración nacional; el renacimiento de México.