La corrupción ha permeado partidos políticos, empresas, fuerzas armadas y los tres poderes

La corrupción ha permeado partidos políticos, empresas, fuerzas armadas y los tres poderes

Mientras más se acerca el día de la elección, y con él el cambio que México había estado esperando, más y más cómplices de la corrupción salen a la luz intentando conservar sus privilegios.

Ante el eventual triunfo de Andrés Manuel López Obrador, las compañías Grupo Herdez y Grupo Vasconia lanzaron un mensaje de miedo a sus trabajadores, a quienes pidieron ahorrar para que amortigüen un posible impacto en sus ingresos si “lamentablemente gana una opción populista”.

¿Tendrá algo qué ver los más de 2 mil contratos que le han adjudicado directamente a la empresa  con destino a Diconsa?

Este acto recuerda a Slim oponiéndose a la revisión de contratos del nuevo aeropuerto dela ciudad de México, en donde tiene invertido dinero de sus empresas.

La mafia se ha encargado de comprar voluntades en la iniciativa privada y al interior de partidos políticos de todos los colores, como es el caso del PRD, que ha brillado por su ausencia en todo el proceso electoral, pues hoy hace campaña junto con el PAN, a quién en el pasado simulaban combatir.

Este gobierno corrupto también ha sido responsable de crímenes de Estado a través de las fuerzas armadas, como ha dicho el ombudsman nacional, Luis Raúl González Pérez, al presidente Enrique Peña Nieto sobre los casos de Iguala, Guerrero, y Tlatlaya, Estado de México.

La desaparición de los jóvenes normalistas y las ejecuciones extrajudiciales son sólo muestras de un pacto de impunidad interinstitucional, pues impidieron que los soldados fueran interrogados aun cuando hubo testigos que ubicaban a efectivos militares en las zonas de los crímenes.

Senadores y diputados prefieren cobrar sus cheques por levantar las manos a favor de cualquier cosa que proponga la mafia, aunque signifiquen salarios de 8 pesos por hora para la clase trabajadora o despidos de profesores; no les interesa entregar las riquezas naturales si con ello pueden evitarse la fatiga de discutir ideas, y cuando tienen que cuestionar la labor de algún funcionario se limitan a felicitarlo.

Jueces de la suprema corte han avalado los atropellos de las cámaras legislativas contra el pueblo mexicano, cobrando sueldos multimillonarios al año, fungiendo como empleados del presidente y deshonrando las instituciones que representan.

Todos ellos trabajan hoy a marchas forzadas para que su castillo de mentiras no se derrumbe sobre ellos y pierdan la posición privilegiada, que han comprado vendiendo su libertad de pensar y de disentir; así como su responsabilidad ante la patria.

Quienes tienen miedo hoy son el 1%, aquellos que viven a costa de otros y quienes eligieron el crimen como forma de vida. Por eso no logran contagiar esa sensación a la ciudadanía, porque hoy sabemos desde dónde vienen los vituperios y tenemos la fuerza para ir hacia la victoria con la verdad como escudo en su guerra sucia.