“La obra social exigía la presencia de un espíritu capaz de encenderse” –Octavio Paz

“La obra social exigía la presencia de un espíritu capaz de encenderse” –Octavio Paz

La sociedad mexicana de todos los tiempos ha subsistido gracias a su contacto directo con la tierra y a la gran sabiduría que nuestros antepasados nos entregaron como su mayor tesoro.

A pesar de la pobreza y la explotación a la que ha sido sometida la población rural, en donde destacamos la presencia de las y los trabajadores del campo, y la de los pueblos originarios, han sido las tradiciones y los valores espirituales los que han mantenido la voluntad de transformar la realidad y crear mejores condiciones para todos.

Esta mañana el presidente hablaba de los 36 años de neoliberalismo durante los cuales la política se vació de principios para dar lugar a la simple ambición del dinero, pero a costa de un enorme daño a las familias y a los recursos de nuestra nación, quizá más dañino que los 34 años de porfiriato.

Revisando la historia podemos darnos cuenta de la relevancia que tiene la actualidad y de la urgencia de rescatar el sentido espiritual que complementa nuestras vidas, no sólo como individuos, sino como comunidad.

Este regreso a los valores ancestrales ha sido necesario en todos los procesos de transformación del México moderno, y esto adquiere sentido cuando recordamos las palabras de Octavio Paz: “América no es tanto una tradición que continuar como un futuro que realizar”, pues para la nación mexicana, pasado y futuro siempre han estado vinculados.

Cuando nuestro premio nobel de literatura habla en “El laberinto de la soledad” de la obra educativa posrevolucionaria, se refiere a ella como una obra social “que exigía un espíritu capaz de encenderse y de encender a los demás”, un espíritu que encarnó Vasconcelos, conocido como el apóstol de la educación, y que impulsó uno de los movimientos intelectuales más fuertes del México moderno: el ateneo de la juventud.

Ese espíritu de transformación y esos valores espirituales se encuentran presentes en la cuarta transformación que el Presidente Andrés Manuel López Obrador encabeza a nivel nacional y trascienden el aspecto político, toca la estrategia de seguridad, agroalimentaria, de salud y todos los aspectos de la administración pública.

Desde la Secretaría de Agricultura la nueva visión se ha traducido en la reasignación presupuestal para regresar a la sociedad la confianza y sus aportaciones con programas diseñados para apoyar a los pequeños productores agropecuarios, en el cuidado de la tierra de los peligros de las semillas genéticamente modificadas y los agroquímicos; y en ofrecer una alimentación nutritiva y suficiente a las familias mexicanas.

El trabajo honesto, el respeto por la vida, la solidaridad y el apoyo mutuo no son simples palabras ni forman solamente un discurso, son los valores que nos han ayudado a surcar las peores adversidades y a mantener vivo el fuego de renovación. Durante esta contingencia sanitaria y después de ella, también serán estos los valores que nos den identidad, sentido y futuro.