La seguridad pública con Tello es una suma de buenas intenciones

La seguridad pública con Tello es una suma de buenas intenciones

Hace algunas semanas, se dieron a conocer datos que reflejaban el sentir del pueblo zacatecano sobre la actual administración estatal, el resultado fue contundente: 80% de los habitantes de la entidad, no quiere a Tello.

Bastaron poco más de 8 meses para que la gente se diera cuenta de la incompetencia del gobierno usurpador. El pueblo tiene un instinto certero y sabe que, por desgracia, nada bueno se puede esperar de Alejandro Tello y de toda su camarilla que le acompaña a administrar mal; continuará el empobrecimiento, la corrupción, la inseguridad y la violencia. Así de sencillo.

Este último tema es particularmente delicado, pues la inseguridad se ha vuelto la principal preocupación y demanda ciudadana, superando la exigencia de empleo y bienestar. Un día sí y otro día también hay ejecutados, secuestros, robos y el temor constante de que uno mismo, un familiar, el vecino o un amigo, sea víctima de la delincuencia organizada que ha cooptado no sólo amplias zonas del territorio estatal, sino hasta la propia estructura institucional del gobierno.

El día de ayer se presentó la estrategia oficial de seguridad pública del gobierno estatal, se hizo con 11 meses de retraso, evidencio el nulo conocimiento en el tema, pues desde el primer día, e incluso antes, ya debía saberse cómo atender este tema, no hasta después de presenciar los “daños colaterales”.

Este plan de acción, en estricto sentido, es una suma de buenas intenciones. No sólo por la estructura misma, que adolece de aspectos esenciales en la materia, sino que difícilmente se lograran sus objetivos, ¿Por qué? la respuesta es muy sencilla: para poner en marcha una estrategia eficaz en materia de seguridad, ésta debe contemplar aspectos de suficiencia presupuestal, generación de empleo, recomposición del tejido social, oportunidades de educación para niños y jóvenes, un modelo policial eficiente y que dignifique la labor de quienes incursionan en estos cuerpos de seguridad, mayor y mejor colaboración entre niveles de gobierno y, sobre todo, un combate frontal a la corrupción, y esto, difícilmente se logrará porque este gobierno es tapadera del otro.

A muchos no les gusta que me refiera a este tema, pero les digo que mal haríamos mal en darle vuelta al principal problema que aquejan a Zacatecas, como si nada estuviera pasando, ello sería tanto como prestarnos al juego del gobierno. Nosotros no.