Las personas de calle necesitan acceder a los servicios de salud, es un derecho humano

Las personas de calle necesitan acceder a los servicios de salud, es un derecho humano

David Monreal Ávila señaló que la vulnerabilidad de las personas de calle pone en riesgo su salud, por ello exhortó conminó a la Secretaría de Salud Federal y a sus homólogas en los 32 estados del país a tomar en forma coordinada las medidas necesarias para facilitar el acceso a los servicios de salud a estas personas, procurando en todo momento la materialización de la salud como un derecho humano.

Indicó que el derecho a la salud, como sucede con todos los derechos sociales, genera la obligación del Estado de preservar el bien jurídico protegido por la Constitución, es decir, la salud; tal protección supone la obligación del Estado de abstenerse de dañar la salud, que es una obligación negativa: de la misma manera, hace nacer la obligación –positiva– de evitar que particulares, grupos o empresas la dañen.

La población callejera es un grupo social diverso, conformado por niñas, niños, jóvenes, mujeres, familias, personas adultas mayores, personas con discapacidad y otras con diversos problemas de salud y adicciones. En general el término se refiere a toda persona o grupos de personas con o sin relación entre sí, que subsisten en la calle o el espacio público utilizando recursos propios y precarios para satisfacer sus necesidades elementales.

Los obstáculos en el acceso a la salud emergen como una de las principales problemáticas que enfrentan las personas que sobreviven en la calle y se manifiestan principalmente en prácticas de marginación y exclusión consistente en la negación de servicios de emergencia (ambulancias y primeros auxilios) y en la imposibilidad de acceder a servicios de atención médica en hospitales, clínicas y/o centros de salud por razones de discriminación.

Las negativas y obstáculos para acceder a servicios de salud y de emergencia son una consecuencia del diseño asistencialista del sistema de salud, al no considerar las particularidades y necesidades específicas de las poblaciones callejeras.

A manera de ejemplo es más que necesario referirse al caso de la capital del país, en la cual se ha concentrado una cifra significativa de personas en situación de calle; para el periodo 2011-2012, el Instituto de Asistencia e Integración Social (IASIS) contabilizó a 4,014, personas en situación de calle en la Ciudad de México.

El diagnóstico en materia de salud indica que las principales enfermedades que padecen son: desórdenes músculo-esqueléticos, obstrucciones venosas, padecimientos gastrointestinales y neurológicos, problemas de visión, de la piel y de los pies, diabetes, hipertensión, enfermedades pulmonares, parasitarias e infecciosas. A lo anterior también se agrega el consumo de drogas y sus distintas consecuencias que enfrentan día a día quienes viven, o sobreviven, en la vía pública.

Tan solo en la ciudad de México de 2006 a 2013 han muerto 110 personas integrantes de las poblaciones callejeras, de ellas, 46 –que representan 40%– murieron como consecuencia de un sistema de salud que desconoce las formas de prevención y de atención para las personas que conforman este sector. Ante cifras de tal magnitud, la concientización sobre la importancia de valores solidarios es fundamental, pues es la cara de un México a la que hay que atender sin ser omisos ni ajenos en la proposición de soluciones.

Es tiempo de generar las bases de un sistema y una sociedad que consecuentemente se vuelva más incluyente, pues la discriminación funge como uno de los principales obstáculos a los cuales también se enfrenta la población callejera. Muestra de lo anterior, es lo que arroja la Encuesta de Discriminación de la Ciudad de México 2013 realizada por el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación en la Ciudad de México (Copred), la cual refiere que los integrantes de la población callejera es el octavo sector más discriminado.

La discriminación resulta ser un factor que perjudica totalmente a las personas que forman parte de un sector que al día de hoy permanece olvidado, una población que no ha sido objeto de programas contundentes y de alto impacto que atienda de forma adecuada a sus necesidades elementales.

El objeto de exhortar a las distintas Secretarías de Salud de las entidades federativas es dar pauta a un trabajo conjunto y coordinado que se encargue de impulsar las medidas necesarias de forma diligente y con un alto sentido de humanidad y conciencia, la referida coordinación debería estar a cargo de la Secretaría de Salud a nivel Federal a través del diseño de programas del gran impacto y acordes a las necesidades de cada entidad en su contexto actual.

Población callejera significa persona o grupos de personas que subsisten en la calle o el espacio público utilizando recursos propios y precarios para satisfacer sus necesidades elementales.

El 40 por ciento murió a consecuencia de un sistema de salud que desconoce las formas de prevención y de atención para las personas que conforman este sector.

Ver Punto de Acuerdo aquí: Punto de Acuerdo sobre la salud para gente de la calle