Meade confesó que votó por Peña Nieto en 2012

Meade confesó que votó por Peña Nieto en 2012

Para no perder la costumbre del dedazo ni la de la simulación, Enrique Peña Nieto, Presidente de la república, forma parte de la Comisión Política del Consejo Político Nacional, órgano responsable de la designación del candidato presidencial del PRI.

Al parecer ese voto de confianza que puso Peña en Meade, se debe, entre otras cosas, a que el entonces secretario de hacienda confesó públicamente que, aunque era miembro del gabinete de Calderón, no votó por Josefina Vázquez Mota en 2012, sino por quien tenía la “potestad” de darle el espaldarazo electoral: Peña Nieto.

¿Estaría dispuesto el hipotético gobierno de Meade a perseguir a Peña Nieto y sus compañeros de trabajo como Videgaray, Rosario Robles? ¿Desmantelaría la banda de corrupción priísta y llevaría a juicio a las empresas corruptas como Higa y OHL? ¿O los llamaría a ser parte de su equipo?

Para los que sabemos cómo funcionan los pactos de impunidad intersexenales es claro que no lo haría. Meade ha defendido públicamente las atrocidades del actual sexenio. Habla en eventos públicos sobre los “logros” de Peña Nieto y se lava las manos de su responsabilidad ente el pueblo mexicano por sus pésimos resultados como secretario de estado.

Al frente de secretaría de hacienda, Meade tuvo que darse cuenta y actuar contra el despilfarro de los gobernadores del partido que ahora lo abandera, pero en vez de eso guardó un silencio cómplice o ignorante.

Meade ha sido empleado de Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto, 5 de los presidentes más repudiados por la sociedad mexicana, y en cada uno de sus cargos ha sido fiel cómplice de las políticas públicas que afectaron directamente a las familias mexicanas. Para muestra baste mencionar que durante su encargo como secretario de desarrollo social, afirmó al columnista Salvador García Soto del periódico “El Universal”, que en México, sólo 10 millones de personas son “pobres-pobres” y que el resto sólo tienen algunas carencias, cuando las cifras del CONEVAL afirman que al menos 53 millones de mexicanos viven en pobreza.

La tecnocracia que ha mantenido 20 años a Meade en la función pública, es la misma estrategia que ha mantenido los salarios artificialmente bajos en nuestro país. Para los tecnócratas, la política pública se mide sólo en números y cifras que maquillan una realidad insostenible. No basta cambiar metodologías y atacar puntos mínimos que modifiquen los indicadores cuando en el día a día la realidad es cada vez más complicada.

Si Meade no ha podido enfrentar las mentiras y las corruptelas del PRI en su paso por la administración pública federal, no tenemos motivos para pensar que si llegara a ganar –cosa que las encuestas al día de hoy no contemplan-, lo haría.

Es decir, un cómplice no puede llevar a los delincuentes ante la justicia, esa labor es del pueblo organizado.