México, por la derecha, se ha descarrilado

México, por la derecha, se ha descarrilado

Verdaderamente nuestra época no tiene precedentes. Cuando las democracias del mundo comenzaron a surgir, México no tuvo más remedio que sumarse a esta corriente política, económica y filosófica, pues el paradigma decía que sólo a través de ella era posible crear sociedades justas.

Según la encuesta de Latinobarómetro 2017, el apoyo de los mexicanos a la democracia cayó a su nivel más bajo; de 18 países de la región México es el que menos confía en este sistema. Sólo en un año, el número de adultos que piensan que la democracia es el mejor sistema de gobierno cayó 15 puntos.

La desconfianza de los mexicanos en el sistema democrático puede explicarse de muchas formas, principalmente por la desconfianza que se percibe hacia la clase política y los servidores públicos, sin mencionar los tradicionales fraudes electorales, los multimillonarios robos al erario público, los actos de corrupción que son pan de cada día en nuestro país y las complicidades que han llevado al desmantelamiento de las empresas estatales en el marco del neoliberalismo.

La tremenda desigualdad, pobreza y falta de oportunidades a las que la sociedad se enfrenta día a día también abonan a este sentimiento de hartazgo que cada vez se extiende más por el territorio nacional (y a lo largo del planeta).

En este panorama cabe preguntarse si acaso el paradigma democrático se ha agotado o si es sólo la orientación neoliberal que la derecha impulsa la que ha llegado a si fin, cuando menos en México.

Si bien es cierto que Obrador propone una renovación moral, ética y de servicio público, también lo es que no pretende cambiar los cimientos democráticos de la nación; por el contrario, aspira a que el movimiento que encabeza sea capaz de rescatar aquellos principios que desde la fundación de los estados democráticos sedujeron a los pueblos.

El reto de recuperar los principios democráticos deberá acompañarse de gran voluntad política, así como de políticas públicas encaminadas a fomentarlos, vigilar su ejercicio y garantizar su cumplimiento.

En pocas palabras, el cambio que México está a punto de experimentar es un giro a la izquierda  que quizá regrese a México al camino de una democracia verosímil y aceptable para la sociedad mexicana. Esto implica un cambio en el modelo económico y del papel que el Estado juega en las relaciones sociales de producción, desde lo fiscal hasta las empresas productivas.

Es por ello que los ejes centrales de la campaña de Obrador incluyen la eliminación de gastos suntuosos, la reducción de impuestos y el rescate de Pemex.

Una vez más el llamado es a involucrarse activamente en el cambio como funcionarios de casilla, promotores del voto y divulgadores de información que abonen al cumplimiento de la regeneración nacional. Sólo con unidad nacional y apoyo mutuo venceremos a los verdaderos enemigos: la pobreza, la desigualdad y la injusticia.