Nada que perder; una nación por recuperar

Nada que perder; una nación por recuperar

“Lo único permanente es el cambio”-Lao Tse

En estos días, las elecciones del 1 de julio son EL TEMA de conversación en la familia, con los amigos, en el trabajo, la escuela, en los medios, etcétera. En estas charlas, quienes respaldamos el proyecto de nación que encabeza Andrés Manuel López Obrador, exponemos los ejes centrales que seguiría un gobierno diferente y aquí es cuando nos encontramos al único argumento que tienen quienes se resisten al cambio: el miedo.

No son pocas las noticias falsas de una supuesta conexión entre Obrador, Venezuela y Rusia; abundan los spots donde se hace pensar al espectador que si Morena llega a aganar en las elecciones los programas sociales corren el riesgo de perderse, o los reporteros oficialistas que advierten sobre una posible inestabilidad financiera. Detrás de todos ellos no hay razones, puro miedo.

Quienes manipulan la información pretenden infundir esta sensación en el votante para hacerlo aferrarse al estado actual, aceptar el sistema actual como única posibilidad segura y viable, y descartar en automático toda esperanza de un México mejor.

Entonces, ¿cómo acabar con el miedo? Si este sentimiento surge de la sinrazón y de la desinformación, el antídoto más obvio es la discusión de ideas y la información. Cada punto que Obrador propone para rescatar a la nación es posible no sólo teóricamente, sino que existen ejemplos exitosos en todo el mundo que dan cuenta de ello.

Países como Nueva Zelanda y Dinamarca nos han enseñado que acabar con la corrupción no sólo es un sueño, sino una posibilidad; India nos demuestra que la refinación sigue siendo un negocio rentable; Islandia, que es posible vivir seguros y con mayor igualdad. Es decir, para que México deje las vergonzosas listas de los países más violentos, corruptos y desiguales, debemos perder el miedo al cambio.

Y es la esperanza la que debe impulsarnos, la confianza en que somos capaces de hacer las cosas bien, conforme a la a ley y guiados por la voluntad popular. Teniendo siempre a los trabajadores como medio y como fin simultáneamente, pues son ellos quienes ponen en marcha al mundo.

La coalición del Partido del Trabajo, Encuentro Social y Morena lleva el nombre de “Juntos haremos Historia” por una razón: unidos, podemos cambiar a México.

Quienes temen al cambio (y con razón), son aquellos que han hecho de la corrupción su forma de vida, quienes han hecho de la riqueza nacional un negocio privado y aquellos que lucran con la guerra desatada en el país. Ellos, no son sino el 0.1% de la población y quieren contagiarnos a todos.

Sólo el valor del pueblo mexicano es capaz de escribir un nuevo capítulo en nuestra historia, porque la victoria nunca se regala, debe conquistarse.