Periodismo profesional

Periodismo profesional

Antonio Gramsci, filósofo Italiano, en su obra “La Formación de los Intelectuales”, desarrolla el concepto de intelectual en dos sentidos: uno sociológico y otro histórico. En el primero, define a este tipo de intelectuales como orgánicos, derivado de su función que ocupan en el seno de una estructura social. En el segundo, los llama intelectuales tradicionales, por el lugar que ocupan en el seno de un proceso histórico.

 

Esta categoría de análisis de “intelectuales orgánicos”, sirve perfectamente para describir lo que pasa en México con algunos periodistas que no sólo son orgánicos al sistema, sino “chayoteros”, ya que cumplen la función de reproducción, conexión y cohesión ideológica que habilitan a la clase dominante y la hegemonía del grupo en el poder.

 

Nadie niega, ni desconoce, el papel fundamental que juegan los comunicólogos en un auténtico régimen democrático, es más, el respeto y la garantía a su labor es el primer requisito para decir que estamos en una verdadera democracia, por eso, hoy ante los señalamientos fundados, derivados de los asesinatos a periodistas en nuestro país, que colocan a México como el tercer país más peligroso para ejercer esta profesión, es claro que las autoridades del Estados mexicano tiene un déficit en esta materia.

 

Pero también, aunque no guste a muchos, hay que ver otra cara de la moneda ¿Qué pasa cuando son los propios comunicadores quienes se rinden a las mieles del poder y por dinero o concesiones, se vuelven portavoces del gobierno y hasta sus defensores, a pesar de los abusos y excesos cometidos por éste?, ¿Qué pasa cuando por falta de ética profesional incumplen con el mandato constitucional de que su labor debe estar encaminada a una función social?

 

Cuando no se ejerce el derecho a la libertad de información con profesionalismo, se causa un gran daño al país. Cuando tergiversan, engañan y manipulan, lastiman a la misma sociedad.

 

Se puede coincidir o no con una visión de país, un rumbo de Nación y un modelo de Estado y una postura política. Se puede disentir sobre los asuntos públicos. Esto no está a discusión, de hecho el disenso y la tolerancia son fundamentales para el debate, el intercambio de ideas y para la propia construcción de acuerdos.

Lo que no se puede hacer es que no reflejen la realidad quienes tienen en deber de hacerlo. Muchos medios de comunicación esconden, por mandato del poder, la miseria, la violencia, la inseguridad, la corrupción que gangrena al aparato institucional.

 

Este tipo de comunicadores o los propios directivos de la firma a la que pertenecen, viven del sistema y para el sistema. Son ellos mismos, los más beneficiados con contratos, servicios, convenios y propaganda con el propio gobierno. Un dato revelador, en los primero tres años del gobierno federal actual, se gastó en publicidad, más de 19 mil millones de pesos, cifra superior a los 6 años que gasto su antecesor en esta materia, gran parte de esta propaganda fue en medios de comunicación.

 

En Zacatecas también podemos apreciar esto, en la campaña para Gobernador por cada promocional nuestro hubo hasta 15 de quien hoy mal gobierna, y esta propaganda era difundida en medios que hoy tienen convenios con el gobierno estatal y, por eso, callan el desastre en el que se encuentra la entidad.

 

El contexto político del país rumbo al 2018 es claro: Morena contra todos los demás. De igual modo, en los medios de comunicación el panorama se resume en dos polos: de un lado, quienes luchamos para que los medios de comunicación no administren la ignorancia en el país en función de los intereses del gobierno en turno; del otro, quienes seguirán al amparo del régimen de corrupción y privilegios.

 

En Morena vamos a dar la batalla contra la manipulación de los medios de comunicación por parte de la oligarquía, ya que es uno de los principales obstáculos para instaurar la democracia en el país. Vamos a luchar para evitar los monopolios de la radio y la televisión. Y vamos a pelear para que la radio y la televisión se pongan al servicio público, del interés nacional y sean elementos centrales para el desarrollo cultural y social de la población.