Pobreza, desigualdad y violencia desatada: la realidad que se vive en las calles.

Pobreza, desigualdad y violencia desatada: la realidad que se vive en las calles.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, México es uno de los países más desiguales de la región. El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), también advierte que casi la mitad de los mexicanos viven en pobreza. Es decir, en México la riqueza está acumulada en muy pocas manos, mientras grandes masas luchan todos los días por vivir o sobrevivir en condiciones claramente adversas.

Ante la falta de oportunidades laborales y educativas, así como ante la insuficiencia de los salarios y el encarecimiento de los productos y servicios básicos, la juventud mexicana ha sido blanco fácil para los grupos delictivos que los han sumado a sus filas, haciéndolos parte de un enorme problema de violencia en el país, sobre todo en los estados del centro-norte y norte de la república.

Este clima de violencia ha golpeado duramente a mujeres, estudiantes, comunicadores, elementos de seguridad pública y a la sociedad civil en general.

La violencia sólo podrá acabarse si se enfrenta desde una óptica multidimensional e interdisciplinaria.

Invirtiendo en educación, cultura y concientización; en capacitación para todos los funcionarios públicos, específicamente para los miembros del poder judicial; en una verdadera estrategia de prevención del delito; en una política de reinserción social de los delincuentes; en brindar más y mejores oportunidades de tener una vida digna sin infringir el orden jurídico y social, en fin, hasta que no haya justicia y equidad que terminen con la pobreza.

Como sociedad debemos presionar al gobierno y crear redes de confianza y seguridad entre nosotros: entre familiares, vecinos, compañeros de trabajo, escuela, etc. Exigimos paz, exigimos una vida tranquila y la seguridad de regresar con vida a casa, sin que la violencia nos convierta en otro número, consecuencia de la incompetencia y la irresponsabilidad.