Podemos disentir en lo accesorio, pero nunca en lo fundamental

Podemos disentir en lo accesorio, pero nunca en lo fundamental

El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) Este movimiento social y político no pertenece a ninguna persona o grupo y, mucho menos, responde a los designios del poder público en turno.

Recordemos que el principal motivo que nos orilló a organizarnos como partido político a millones de mexicanos y mexicanas fue, precisamente, acabar con el actual régimen de corrupción y privilegios. A los sectores políticos, económicos y sociales que siempre han vivido a expensas de los la corrupción y el privilegio con el gobierno, no les agradó la conformación de Morena, por la sencilla razón de que somos (diferentes), porque no buscamos el poder por el poder, a nosotros nos impulsa el anhelo de la transformación nacional.

Una y otra vez ha quedado claro que Morena no sólo en la forma de hacer política o de ejercer el gobierno es distinto, también en el ámbito legislativo y partidario se distingue de “los otros”, no sólo por el hecho de que en nuestras plataformas programáticas es prioridad combatir la corrupción y fomentar el bienestar de la gente, sino porque tenemos el deber de denunciar los abusos y las omisiones que tanto daño están causando a la población y que hoy se expresan en una crisis sistémica solamente comparada con las consecuencias de las reformas borbónicas de la Nueva España en el siglo XIX, o con el Porfiriato de principios del siglo XX.
Tener ese sentido histórico de responsabilidad como motor en desempeño del quehacer público, implica entender que se puede disentir en lo accesorio, pero nunca en lo fundamental.

Es más importante salir del despeñadero y resolver la actual decadencia que se expresa día a día en el deterioro de la calidad de vida de millones de mexicanos, en las dolorosas consecuencias de la inseguridad y la violencia, en la desesperación y la zozobra porque no existen las condiciones de empleo y bienestar mínimos, o por la crisis de expectativas para niños y jóvenes por un modelo que fomenta y ahonda en la marginación social.
Por eso, ese grupo compacto de intereses creados que a pulso se ha ganado el calificativo de “Mafia del Poder”, se va a quedar con las ganas de ver a Morena fracturada.

Lo he venido diciendo desde hace tiempo: en el 2018, elegiremos la visión de país que queremos para nosotros y nuestros hijos. Lo que está en juego es el modelo de nación: el continuismo o cambiamos, a un modelo de desarrollo más justo e incluyente, que representa Morena.
Al día de hoy todos los sondeos de opinión y encuestas son claras: Morena y el líder nacional de este movimiento, Andrés Manuel López Obrador, se perfilan como triunfadores de la histórica elección del próximo año.

Es momento de pasar de la idea a la acción, de la percepción a los hechos, del anhelo a la victoria. Dos veces nos han robado la elección y, con ello, la presidencia de la República, una tercera sería inadmisible. Contamos con el apoyo de la sociedad civil organizada, de intelectuales, académicos, empresarios, comerciantes, profesionistas, jóvenes, mujeres, adultos mayores y de la mayoría de la población inconforme y decepcionada de los malos gobiernos del PRI y del PAN. Es momento de organizar y canalizar todo este apoyo hacia las urnas. Hay que estar organizados y dar la batalla en las calles, en los tribunales y en redes sociales para lo que viene.

¡Llegó la hora del cambio!