Posicionamiento Iniciativa estímulos fiscales para energías renovables

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POSICIONAMIENTO PARA REFERIRSE A LA INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR LA QUE SE ADICIONA UNA FRACCIÓN AL ARTÍCULO 22 BIS DE LA LEY GENERAL DEL EQUILIBRIO ECOLÓGICO Y LA PROTECCIÓN AL AMBIENTE

Con el permiso de la Presidencia,

En el marco de la discusión y la aprobación de la reforma energética, los argumentos giraron en torno a diversos temas, uno de ellos fue la importancia de impulsar el uso de las energías renovables.

Sin embargo, sólo quedó en buenos deseos, pues ni en la reforma constitucional ni en las leyes secundarias se consideraron esquemas concretos que impulsaran el uso de energías limpias como hidroeléctricas, eólicas o las plantas de biogás en México. Esto, pese a que el Decreto Constitucional de la reforma energética, estableció expresamente obligaciones de energías limpias y reducción de la contaminación.

La reforma energética era una oportunidad para generar en el país el desarrollo sustentable que tanto hace falta, en cambio, la reforma en mención se concentra en las energías fósiles, en especial los hidrocarburos, cuando es urgente posicionar a las energías renovables en México como prioridad.

La importancia de las energías renovables radica en que se basan en los flujos y ciclos implícitos en la naturaleza; procedentes de fuentes como el sol, aire, el agua, la biomasa, etc., son fuentes naturales de energía inagotables. Por lo que, frente a los efectos contaminantes y el agotamiento de los combustibles fósiles, las energías renovables son ya una alternativa, ante la necesidad de disminuir significativamente la emisión de gases de efecto invernadero a nivel mundial o los efectos del cambio climático.

A nivel mundial, las energías renovables representan el 18% de la generación eléctrica, en México, los combustibles fósiles han sido la base para el desarrollo nacional, y los pronósticos indican que seguirán ocupando una participación destacada como fuente de energía en las próximas décadas, pese a que el país cuenta con potencial de generación energética renovable de más de 200,000 megavatios a través de sus formas fotovoltaica, térmica, eólica, mareomotriz, nuclear, geotérmica, hidráulica y de biomasa, sin embargo, sólo se aprovecha menos del 7% de todo ese potencial.

Durante sexenios se han emprendido acciones para hacer uso de las energías renovables, no obstante, existe un desinterés histórico por parte de los gobernantes. En la pasada Administración Federal, la agenda política incluyó los temas de cambio climático y el impulso de las energías renovables. Incluso, en 2008 se expidió la Ley para el Aprovechamiento de Energías Renovables y el Financiamiento de la Transición Energética, pero al concluir el mandato presidencial se dejaron pendientes los reglamentos de ciertos artículos.

Por otro lado, la actual reforma energética presentada por el Ejecutivo Federal, fue más una reforma petrolera que ambiental, pues priorizó por los hidrocarburos y relegó a una sola ley las energías renovables, por lo que, notablemente se observa que no preocupa impulsar energías alternativas.

Incluso, en el Congreso de la Unión está en discusión la Ley de Transición Energética, su aprobación daría cumplimiento al mandato constitucional de obligaciones de energías limpias y regularía el incremento de las acciones de eficiencia energética.

Lo anterior muestra que para el Estado la prioridad es hacer negocio con las energías no renovables, cuando datos exhiben que México necesita acciones inteligentes sobre cambio climático y la aplicación de energías limpias. Para ejemplificar, en 2013, México emitió 781 millones de toneladas de dióxido de carbono y, para 2030, de seguir en la senda actual, se llegaría a los 1,110. Del total de emisiones, el 92% provienen de la quema de hidrocarburos y el 8% restante del cambio del uso de suelo, como la deforestación.

Ante esta problemática, diversos especialistas se han pronunciado a favor de mejorar la política ambiental nacional. El presidente de la Academia Mexicana de Derecho Energético indicó recientemente que el país se encuentra atrasado en desarrollo e implementación de energías renovables debido a que hay poca proyección, falta de recursos, de estímulos y de algún incentivo, es decir, una política de energías renovables más agresiva.

Lo anterior es una realidad, solo basta con revisar la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, para evidenciarlo. La Ley en mención, en el artículo 22 bis contiene el otorgamiento de los estímulos fiscales y las actividades para acceder a los mismos, las cuales a grandes rasgos están relacionadas con la investigación científica y tecnológica, que tengan por objetivo evitar la contaminación o deterioro ambiental;  la investigación e incorporación de sistemas de ahorro de energía y de utilización de fuentes de energía menos contaminantes; prevención de la contaminación del agua y la vigilancia de áreas naturales protegidas.

Del análisis de estos rubros, se puede concluir que la legislación mexicana en esta materia es muy vaga, pues no se establecen qué actividades pueden o no acceder al incentivo fiscal; además, las contempladas están enfocadas al cuidado del medio ambiente. Finalmente, los incentivos sólo están encaminados a la investigación, por lo que acciones que promuevan el uso de las energías renovables no es considerado para el acceso al incentivo fiscal.

A diferencia, en otros países como España, existe una deducción por inversiones para el aprovechamiento de fuentes de energía renovables en la vivienda habitual. Este incentivo fiscal establece que los residentes pueden deducir impuestos por medio de inversiones realizadas en la adquisición de instalaciones y equipos destinados al aprovechamiento de energía solar o eólica para su transformación en calor o electricidad; al tratamiento de productos agrícolas, forestales o aceites usados para su transformación en biocarburantes, entre otros.

Si en México existiera un marco legal similar al de España, potencialmente miles de mexicanos serían beneficiados con este incentivo fiscal. Para ejemplificar, diversos hogares cuentan con calentadores solares así como celdas solares generadoras de energía, si al instalar estos equipos los ciudadanos pudieran acceder a deducciones fiscales, notablemente se fomentarían el uso de energías renovables, lo que en consecuencia beneficiaría ambientalmente al país.

En este orden de ideas, la presente iniciativa propone un cambio a la legislación ambiental para que los mexicanos desde su hogar o empresa fomenten el uso de las energías renovables. Para ello, se propone modificar el artículo 22 bis de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente con el objetivo de que los ciudadanos hagan pequeños cambios armónicos con las energías renovables y a cambio reciban un estímulo fiscal.

Para ello y en similitud con la legislación española se propone que los ciudadanos por medio de sus hogares o empresas sean beneficiados con una deducción fiscal cuando inviertan en instalaciones destinadas a reducir la contaminación del aire, del agua y a favorecer la reducción, recuperación y tratamiento de residuos industriales; así como al aprovechamiento de fuentes de energía renovables.

También podrán acceder a la deducción fiscal cuando aprovechen residuos sólidos urbanos o de biomasa procedente de industrias agrícolas y forestales, para su transformación en calor o electricidad.

Otra acción para otorgar este incentivo fiscal, será el tratamiento de residuos biodegradables procedentes de explotaciones ganaderas, de estaciones depuradoras de aguas residuales, de efluentes industriales o de residuos sólidos urbanos para su transformación en biogás.

El objetivo de esta modificación a la Ley es principalmente beneficiar a los ciudadanos con una política fiscal y ambiental que los apoye con deducciones fiscales a las cuales, podrán acceder con simples modificaciones a sus hábitos, los cuales a su vez ayudarán al ambiente.

Asimismo, el medio ambiente se verá beneficiado con el uso de las energías renovables, reduciendo a largo plazo el uso de energías no renovables como los combustibles fósiles y ayudará también al cuidado del agua y su reutilización.

Un beneficio más será que las empresas tendrán un verdadero compromiso con la ecología, ya que los residuos industriales que sean utilizados en calor o electricidad, serán etiquetados como una acción en favor de las energías renovables.

México goza de importantes recursos eólicos, hídricos, solares e incluso geotérmicos no explotados, por lo que tiene gran potencial de generar energías renovables; en este orden de ideas, la presente iniciativa incluye cambios en la legislación para establecer metas claras a favor del medio ambiente a través de energías renovables y los mecanismos claros para alcanzarlas.

Finalmente, al establecer incentivos para aprovechar el amplio potencial de energías renovables que existen en el país, se refuerza el compromiso de legislar a favor del medio ambiente, pero sobre todo para que los impuestos en este caso, beneficien económica y ambientalmente a los mexicanos. La naturaleza no es el problema, es la solución.

Es cuanto.

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