Posicionamiento sobre iniciativa para hacer obligatoria la Educación Ambiental

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POSICIONAMIENTO PARA REFERIRSE A LA INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE MODIFICA LA FRACCIÓN XIII Y SE ADICIONA UNA FRACCIÓN XIV AMBAS DEL ARTÍCULO 14 DE LA LEY GENERAL DE EDUCACIÓN

Con el permiso de la presidencia.

En el ocaso del siglo veinte líderes mundiales de más 189 países, bajo el cobijo de la Organización de las Naciones Unidas, establecieron los ocho objetivos del milenio, a fin de comprometerse a implementar acciones comunes y resolver los problemas que más aquejan a la humanidad, dentro de los cuales se encuentran erradicar la pobreza, brindar enseñanza primaria universal, y lograr la sostenibilidad del medio ambiente.

A la luz de 15 años de haber sido establecidos dichos objetivos, en el documento “Objetivos del Milenio Informe de 2015”, la ONU ha dado conocer algunos de los logros alcanzados en quince años de implementación de dichas políticas internacionales.

Por ejemplo, en materia de reducción de pobreza extrema, dicho Informe señala que en las últimas dos décadas el número de personas en esta condición ha disminuido de manera significativa, al pasar de mil 926 millones en 1990, a 836 millones en 2015; en cuanto al objetivo de alcanzar instrucción primaria universal, los datos arrojan que la cantidad de niños en edad de recibir enseñanza primaria que no asistió a la escuela cayó a casi la mitad a nivel mundial, pasando de 100 millones en el año 2000 a aproximadamente 57 millones en 2015.

En materia ambiental, si bien registran avances en la disponibilidad de agua potable entre la población mundial, pasando del 76 por ciento en 1990 a 91 por ciento en 2015, no existen tales avances en cuanto a las acciones de los países que agravan el problema del cambio climático, como la emisión de gases de efecto invernadero.

Por ejemplo, del Informe se desprende que “la deforestación, la degradación de bosques y una gestión forestal pobre liberan carbono a la atmósfera, lo que contribuye al cambio climático; proyecta que un aumento continuo de las emisiones de gases de efecto invernadero calentará aún más el planeta y causará cambios perdurables en el sistema climático, lo que significa una amenaza de consecuencias graves e irreversibles para las personas y los ecosistemas”, muestra de ello, es el incremento en las cantidades de emisiones mundiales de dióxido de carbono, las cuales entre 1990 y 2012 aumentaron 50 por ciento.

A consecuencia del aumento de las temperaturas de la tierra, existe evidencia que relaciona directamente al cambio climático con problemas como: daños en las cosechas y en la producción alimentaria; sequías; riesgos en la salud; fenómenos meteorológicos extremos, como tormentas y huracanes, uno de ello recientemente se vivió con Patricia, quien azotó los Estados de Jalisco, Colima y Michoacán, según expertos su intensidad y grado de evolución fue una consecuencia del cambio del clima en la tierra.

En el caso de México, de acuerdo información proporcionada por el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, el país se ha vuelto más cálido desde la década de 1960. Las temperaturas promedio a nivel nacional aumentaron 0.85 grados Celsius y las temperaturas invernales 1.3 grados.

Además, se ha reducido la cantidad de días más frescos desde los años sesenta del siglo pasado y hay más noches cálidas, mientras que la precipitación ha disminuido en la porción sureste desde hace medio siglo.

Asimismo, señala que los efectos de sobre la agricultura será una disminución de la productividad del maíz para la década de dos mil cincuenta. Existe cierta evidencia de que la mayoría de los cultivos resultarán menos adecuados para la producción en México hacia dos mil treinta, empeorando esta situación para finales del presente siglo.

O bien, en el aspecto hídrico, se pronostica que la mayor parte del país se volverá más seca y las sequías más frecuentes, con el consecuente aumento de demanda de agua particularmente en el norte del país y en zonas urbanas; por otro lado, habrá regiones donde la precipitación podría ser más intensa y frecuente, incrementando el riesgo de inundaciones para alrededor de 2 millones de personas que actualmente se encuentran en situación de moderada o alta vulnerabilidad, ante las inundaciones, y quienes residen en localidades menores a 5 mil habitantes, ubicadas principalmente en la parte baja de las cuencas, sumado al riesgo de deslizamientos de laderas por lluvia.

En este sentido, respecto de la percepción social acerca de las causas y consecuencias del cambio climático, la situación no es distinta. Un estudio realizado por el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública, de la Cámara de Diputados, señala que ocho de cada 10 entrevistados, dicen que el calentamiento global es una amenaza muy grave para México; 9 de cada 10 dijeron que el clima del país se ha hecho más impredecible en los últimos años; mientras que sólo 3 de cada 10 personas piensan que el gobierno hace “mucho” o “algo” por el clima;  y por el contrario 7 de cada 10 responden que la autoridad Federal hace “poco” o “nada” frente a este problema.

Es decir, por un lado la ciudadanía identifica al cambio climático, o al calentamiento global como un problema importante de atender, sin embargo, pareciera que no logran asociar las actividades cotidianas de cada persona, con la magnitud del problema y las consecuencias que puede significar para el equilibrio del planeta.

Dentro de la Estrategia Nacional de Cambio Climático, se enfatiza que la adaptación debe ser un componente central de cualquier esfuerzo de combate al cambio climático. Para ello, a través del Sistema Nacional del Cambio Climático, previsto en la Ley General de Cambio Climático, se busca coordinar esfuerzos para enfrentar de manera conjunta la vulnerabilidad y los riesgos para el país ante el fenómeno y establecer acciones prioritarias de mitigación y sobre todo de adaptación.

Por lo tanto, promover acciones encaminadas a educar a la población sobre la adaptación al cambio climático es de vital importancia. Para ello, es importante pensar a largo plazo, es urgente comenzar formar a niños y jóvenes en materia de adaptación de los nuevos escenarios naturales, si bien es cierto también se necesita educar para la reducción de las causas de este fenómeno climatológico, también lo es implementar medidas encaminadas a la adaptación del nuevo medio ambiente. 

En este sentido, el objetivo de la presente iniciativa, es modificar la fracción vigésima tercera, y adicionar una fracción vigésima cuarta, al artículo 14 de la Ley General de Educación, a fin de establecer como una obligación concurrente entre la autoridad educativa federal y las autoridades locales, ejecutar programas en el ámbito de su competencia que difundan y promuevan los elementos básicos de protección civil, mitigación y adaptación ante los efectos que representa el cambio climático y otros fenómenos naturales encaminados a la protección y preservación del medio ambiente.

Si bien esta misma ley contempla que uno de los fines de la educación es inculcar los conceptos y principios acerca del cambio climático, no se estipula ningún tipo de acción de las autoridades educativas, para ir más allá y hacer frente a esta problemática desde las aulas.

A diferencia de hace dos décadas, cuando se discutía acerca de las acciones para frenar el cambio climático, hoy en día el discurso a nivel internacional se enfoca hacia establecer estrategias para la adaptación al cambio climático.

Con ello no se intenta dar por fallida la posibilidad de poner un alto a este fenómeno global, sin embargo, es necesario ser realistas y explicar a la población que los efectos del cambio del clima son parte de la vida cotidiana de las personas, y en consecuencia educar desde las aulas a las niñas, niños y adolescentes para que en un media plazo, puedan establecer acciones que les permitan asegurar un desarrollo personal, social y familiar armónico, con el menor impacto posible de los efectos del cambio climático sobre su proyecto de vida.

Es claro que los objetivos del milenio en materia de medio ambiente se encuentran lejos de cumplirse, sin embargo, es momento de pensar en generar las condiciones para que la ciudadanía enfrente de la mejor manera los efectos de los fenómenos naturales, los cuales son la consecuencia que la misma actividad humana ha generado con el paso del tiempo.

Es cuanto.