Recuperar la esperanza

Recuperar la esperanza

  • “México es el país de América Latina que más ha perdido la confianza en la democracia” -Latinobarómetro.

Desde la primera mitad del siglo pasado, con el gobierno de Lázaro Cárdenas, México inició la institucionalización de la democracia como una forma de gobierno que pondría fin a los enfrentamientos armados que la lucha  por el poder generaba, así como los intereses industriales nacionales y extranjeros; de este modo el pueblo mexicano tenía la esperanza de que la pobreza y la desigualdad desaparecieran para dar lugar a una nación libre, independiente, justa y próspera.

No obstante, casi 80 años después, México sigue sufriendo bajo el fuego de las armas y soportando condiciones de trabajo indignas, salarios bajos, precios altos y pocas oportunidades.

Esa esperanza que como nación tuvimos ha ido desapareciendo poco a poco. Según las mediciones de Latinobarómetro, México experimentó el año pasado la caída más drástica en la confianza que la población tiene en el sistema democrático (-10%); sólo el 38% considera que la democracia mexicana funciona.

La crisis de legitimidad que tiene el gobierno mexicano se ha acentuado en los últimos años por los innumerables casos de corrupción que han protagonizado policías, soldados, alcaldes, gobernadores, jueces, secretarios de estado y el mismo presidente de la república, Enrique Peña Nieto, quien además ha minimizado la situación al grado de afirmar: “hasta cuando un semáforo se descompone dicen que es la corrupción”.

En este sexenio también hemos sido testigos de crímenes de estado perpetrados por las fuerzas armadas mexicanas, así como cuantiosos casos de violaciones a los derechos humanos cometidos por fuerzas policíacas. Por eso no es difícil comprender que en 2017 la confianza hacia los policías en México llega a los niveles más bajos con el 21%.

Para los mexicanos, según la precitada medición, los aspectos que las instituciones deben atender para recuperar la confianza de la población son: el trato igualitario, el cumplimiento de promesas y la fiscalización, tres aspectos que los gobiernos federales del PAN y del PRI han desatendido cínicamente.

Por eso es que actualmente, en pleno proceso electoral, la sociedad exige un verdadero debate de ideas claras y no un simple concurso de popularidad. Antes nos quejábamos de que el gobierno repetía la misma fórmula sexenio tras sexenio: “circo y pan”, pero ahora se han olvidado del pan y quieren ganar las elecciones sólo montando un circo de ridiculeces donde el payaso más simpático se convierte en Presidente de nuestra nación.

Ante la frivolidad del peñismo y la continuidad que representa Meade como candidato del #PRI, la única alternativa seria y viable es la que encabeza Andrés Manuel López Obrador bajo las banderas de Morena, Partido del Trabajo y Partido Encuentro Social en la coalición “Juntos haremos historia”. Un proyecto de nación sostenido por sociedad, académicos y políticos honestos, es la única posibilidad de recuperar la esperanza en un México justo y la confianza en la democracia.