Refinerías de los 70’s funcionan al 40% de su capacidad

Refinerías de los 70’s funcionan al 40% de su capacidad

En México contamos con seis refinerías: una en Tula Hidalgo, otra en Tamaulipas, la tercera en Guanajuato, una más en Oaxaca, otra en Veracruz y la última en Nuevo León. Allí producimos tres tipos de petróleo: Istmo, Olmeca y Maya, siendo el Istmo y Olmeca de tipo ligero y el Maya de tipo pesado; de los crudos ligeros se obtienen más gasolinas en comparación con el de tipo Maya.

Técnicos y profesionistas petroleros han manifestado su preocupación por el manejo de Pemex en un documento que titularon: “Hay muchas cosas que desconoce el pueblo de México sobre Pemex”, ahí afirman que actualmente las refinerías de Pemex están trabajando sólo al 40% de su capacidad, por lo que se importa el 60% de la demanda de combustible nacional, que es de 800 mil barriles diarios.

Fueron diputados del PRI quienes han detenido la construcción de la refinería bicentenario. Esta unión de trabajadores petroleros ha denunciado que el Gobierno Federal le niega a Pemex los recursos necesarios para su debido mantenimiento.

Si a ello sumamos que a raíz de la reforma energética se liberaron los precios de las gasolinas y se permitió la inversión privada en la industria petrolera nacional, entenderemos cuando los trabajadores de Pemex dicen que el incremento al precio de las gasolinas obedece a hacer más atractiva la comercialización de los combustibles por parte de las empresas privadas que incrementaran sus ganancias con el aumento.

Recordemos el caso Odebrecht, la empresa brasileña que presuntamente se coludió con el equipo de Enrique Peña Nieto cuando era candidato presidencial y que comprometió contratos multimillonarios de Pemex. Es decir, tenemos elementos para pensar que la baja productividad de Pemex es controlada por quienes ven en esta empresa productiva del estado un negocio y no un motor de desarrollo nacional.

Estos actos de corrupción involucran no sólo al actual presidente de nuestro país, si no también a quien fuera director de Pemex, Emilio Lozoya, a quien ya se le confirmaron sobornos por 5 millones de dólares en la justicia brasileña, mientras la PGR en México no ha anunciado ningún avance en el tema.

Por otro lado, el crimen organizado estableció un récord el año pasado: 10 mil 363 tomas clandestinas, una cifra 51% superior a la de 2016, este delito involucra también a funcionarios públicos, como fue el caso de Pablo Morales Ugalde, el alcalde poblano que hoy está tras las rejas, pero que robó millones al amparo de su cargo y bajo las siglas del PRI, del PAN y del PRD.

En fin, son muchos los aspectos que han llevado a Pemex a un momento crucial de su historia. Ante la presencia de intereses extranjeros y un auto sabotaje flagrante de las autoridades mexicanas, la ciudadanía debe retomar el rumbo de los negocios de la nación, sobre todo hablando de una institución como Petróleos Mexicanos, que ha sido fuente de progreso y desarrollo en otras épocas.

Andrés Manuel López Obrador, precandidato de la coalición “juntos haremos historia”, propone construir refinerías, abastecer la demanda nacional y modernizar la industria nacional, justamente como lo piden los trabajadores petroleros. Esa esa una enorme diferencia entre propuestas populistas y propuestas populares.