Si gana Anaya, sus amigos “se van al cielo”; si gana AMLO, a la cárcel

Si gana Anaya, sus amigos “se van al cielo”; si gana AMLO, a la cárcel

Otro escándalo de lavado de dinero rodea al candidato presidencial Ricardo Anaya. Poco a poco se van ventilando más y más sus negocios sucios para apuntalar su carrera política, ya que no ha trabajado con la ciudadanía ni con la militancia de su partido.

Tal vez piensa que con dinero puede comprar esta elección histórica para México, pero no podrá interponerse, ni él ni nadie, en este proceso democrático que hemos esperado y por el que hemos trabajado tantos años.

Su rápido y cuando menos sospechoso enriquecimiento coincide con su escalada de secretario particular a candidato presidencial. Son muchas las irregularidades que rodean su actividad empresarial y política, lo que lo posiciona como un hombre deshonesto y poco confiable.

En el video se muestran tres reuniones entre una empresaria argentina y Juan Barreiro, hermano del empresario queretano Manuel Barreiro, socio de Anaya, para cerrar un negocio inmobiliario. El supuesto hermano de Barreiro también menciona en un punto que, si gana Anaya, “se nos abren las puertas, pero para lo que queramos, entonces con eso, nos vamos al cielo”.

Así es como piensan los empresarios que ven en el gobierno una oportunidad de enriquecerse con dinero de la sociedad, como si ganar una elección fuera lo mismo que ganarse la lotería. Este es el pensamiento contra el que luchamos, por eso tenemos que mantener la integridad moral como bandera de nuestra actividad pública.

El movimiento que encabeza López Obrador tiene al centro de su proyecto el combate a la corrupción porque es lo que limita nuestro desarrollo como una potencia económica y cultural. Somos la onceava economía a nivel mundial, pero también somos el segundo país más corrupto de los miembros de la OCDE.

Una vez que terminemos con la corrupción brillará el futuro para todos los mexicanos por igual. Sigamos trabajando en la consecución de estos fines, que la victoria electoral ya se acerca. Juntos sigamos haciendo historia.