Sus millonarios salarios no les impiden trabajar por encargo

Sus millonarios salarios no les impiden trabajar por encargo

¿Cuál era el argumento que sostenía los suntuosos salarios de los ministros de la suprema corte? Hace tiempo se consideraba que un funcionario público debía de percibir salarios “dignos” para que éste no fuera fácilmente corrompido y sus decisiones fueran lo más imparciales posibles, pero en el poder judicial esta práctica fue un rotundo fracaso.

El artículo 76 de nuestra constitución federal establece que el Senado debe designar a los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, de entre la terna que someta a su consideración el Presidente de la República, con lo cual sus lealtades quedaban comprometidas con las bancadas que los designaran y con el titular del ejecutivo; su salario era la mordida más institucionalizada, más cínica.

La SCJN negó amparos contra las reformas que senadores y diputados oficialistas de la era del PRIAN aprobaron contra el pueblo de México. Desde la aplicación retroactiva de la reforma laboral a docentes en activo, hasta la aprobación del pago de menos de 9 pesos por hora trabajada, pasando por las multimillonarias reformas a la ley del IMSS y del ISSSTE que dejaron en manos de particulares la seguridad económica de la clase trabajadora en México.

La  lista de resoluciones a modo con una argumentación jurídica que dañó el marco de derechos y libertades en nuestro país es sin duda muy larga, no obstante, el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Luis María Aguilar Morales, no tuvo empacho en afirmar en días pasados que “las remuneraciones dignas y capacitación no son en beneficio personal de los juzgadores, ni mucho menos privilegios inconfesables de estos, sino condiciones necesarias para un servicio público indispensable, ineludible de un país democrático que busca tener paz en el respeto a los derechos humanos de todos y construir con ello una sociedad más justa”.

Basta leer estas palabras para darse cuenta que los conceptos de justicia, democracia, paz y respeto tienen un contenido mucho más retórico que jurídico para el ministro presidente, pues México adolece hoy más que nunca en estas materias.

En nuestro país, un ministro de la SCJN tiene un sueldo base de 352 mil pesos mensuales y el salario mínimo es de 2 mil 650 pesos, esta disparidad es muy superior a la que existe en países como España, Argentina y Estados Unidos. ¿Somos más justos institucionalizando estas enormes desigualdades? ¿Somos más democráticos permitiendo que el poder judicial decida siempre en favor del poder legislativo y judicial? ¿Podemos aspirar a la paz cuando bloqueamos la última vía legal para que la sociedad acceda a la justicia? La respuesta es simplemente no.

“Si me bajan el sueldo me pongo a robar”

Este era el nivel de cinismo con el que Javier Lozano, un senador panista, reflejaba la descarada ambición incrustada en la función pública. Esperemos que exista una mejor disposición por parte del poder judicial, porque la austeridad republicana va.

Un cambio verdadero debe acabar con los privilegios, debe incomodar a los corruptos, debe beneficiar al pueblo, de otro modo, sería más de lo mismo. Juntos haremos Historia.