Tello y la delincuencia organizada

Tello y la delincuencia organizada

La Marina Armada de México es una de las instituciones más honorificas e importantes con las que cuenta el país para mantener la paz y la seguridad, pero su incursión, sólo en casos extremos, implica un estado de emergencia.

 

Recientemente Alejandro Tello, refiriéndose a los hechos violentos que ocurren a diario en Zacatecas, señaló que “con los elementos y recursos que tengo, no puedo cambiar Zacatecas”, pero no sólo eso, lo que más llama poderosamente la atención es que ha “solicitado que la Marina regrese, primero a Fresnillo y luego a Zacatecas y a Guadalupe”.

 

El dilema de Alejandro Tello y la delincuencia organizada, es que pedir a la Marina a gritos, es no sólo una declaratoria de desesperación, sino un reconocimiento abierto y claro de que el gobierno estatal ha sido anulado, superado, reducido y corrompido.

 

En el contrato con Zacatecas se comprometió a regresar la paz y la tranquilidad a la entidad. Nada más alejado de la realidad. Lejos de recuperar los territorios que dominaba el crimen, sus dominios se han ampliado. Existen regiones, donde el crimen no solo controla la droga, sino el comercio informal, el cobro de impuestos, el secuestro, los taxis piratas, el transporte público, la venta de protección y los giros negros.

 

Las redes de protección de la delincuencia siguen intactas, y buena parte del fracaso se explica porque el enemigo está dentro de las propias filas, en los dos órdenes de gobierno.

 

Hoy tenemos más ejecuciones y desapariciones en las calles que hace seis años. La incidencia delictiva, junto con el desempleo y los problemas económicos, son las principales preocupaciones.

 

Las adicciones entre la población joven están creciendo, cada día más y más. En resumen, desde el punto de vista de los propios objetivos oficiales, la estrategia seguida no está dando resultados, peor aún, ha potenciado el mal que buscaba eliminar.

 

Nadie duda que el reto de la seguridad es enorme para Zacatecas, sin embargo, hay que recordarle al PRI gobierno que ellos son los principales responsables de que estemos en esta situación tan crítica de inseguridad y violencia, donde en promedio son ejecutadas dos personas al día. Esto es consecuencia de su incapacidad para gobernar, por la corrupción que ha deteriorado todo el sistema de procuración e impartición de justicia y el aparato de seguridad de la entidad -desde las policías municipales hasta la estatal-, y porque con deuda han hipotecado el futuro de los habitantes del Estado, cancelando con ello la posibilidad de que las y los zacatecanos tengan educación, bienestar, salud, servicios públicos de calidad, empleo y toda una serie de elementos que son cruciales para hacer frente a la delincuencia de forma efectiva.

 

En lugar de contener, aislar y extirpar el tumor canceroso de la inseguridad y la violencia, el tratamiento aplicado por Tello ha provocado una metástasis. Los médicos fallaron en el diagnóstico y en la receta.