Un día de denuncia, protesta y unión

Un día de denuncia, protesta y unión

“El progreso social puede ser medido por la posición social del sexo femenino” –Karl Marx

El 8 de marzo de 1910, en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas reunida en Copenhague, se proclamó este día como el Día Internacional de la Mujer. Las mujeres socialistas mantenían una postura política muy firme de emancipación obrera y campesina, pero además, de liberación femenina.

En aquellos tiempos las mujeres luchaban contra el capitalismo que violentaba y oprimía a la clase trabajadora, como sucede hoy en día, y al mismo tiempo luchaban contra la ideología patriarcal que las oprimía doblemente.

Las mujeres recibían salarios muy por debajo de lo que recibían los varones y carecían de derechos políticos como el de sufragio, además de padecer violencia doméstica y vivir bajo estrictos regímenes de conducta.

La liberación femenina tuvo un auge mucho más grande a mediados del siglo y durante la década de los 60’s. En México el voto femenino fue una realidad hasta el 53 y poco a poco se han ido consiguiendo pequeñas victorias en las cuestiones de género.

Sin embargo, hoy vivimos una crisis de violencia generalizada en nuestro país y 12 entidades federativas han activado la alerta de violencia de género, que tiene como principal objetivo reprimir la violencia feminicida.

En Zacatecas, a pesar de la gran cantidad de feminicidios y violencia de género que reportan diversos organismos, la Secretaría de Gobernación no ha emitido dicha alerta y ha prorrogado los plazos que la misma institución ha fijado, quizá por el impacto político que tiene para el ejecutivo federal y local el hecho de que un estado más se sume a las ya activas.

Si tomamos en cuenta que todos los días 7 mujeres son asesinadas en nuestro país, que aún existe una brecha salarial entre hombres y mujeres, el constante acoso sexual y laboral del que son víctimas y un largo etcétera, es claro que todavía hay mucho por hacer.

Hoy en día contamos con un marco jurídico suficientemente robusto para garantizar una vida libre de violencia a las mujeres, así como para conservar un entorno de equidad y respeto, lo que aún no es suficiente es la aplicación de dichas leyes,  la capacitación de funcionarios y la educación con perspectiva de género.

Debemos abatir la impunidad de los feminicidios, violaciones y toda violencia contra la mujer, acabara con los prejuicios que nos separan y recobrar la consciencia de clase que vincula la lucha feminista y la obra-campesina.

Los hombres tenemos una enorme responsabilidad cuando hablamos de emancipación de la mujer. Debemos hacer nuestras sus causas y ser un apoyo en su camino por la liberación. Hombro con hombro, juntos podremos alcanzar un futuro de equidad y respeto.