Ya en 2006 López Obrador ganó las elecciones, pero un fraude nos robó.

Ya en 2006 López Obrador ganó las elecciones, pero un fraude nos robó.

Recientemente Andrés Manuel López Obrador, Candidato presidencial de la coalición “Juntos Haremos Historia”, en una entrevista con columnistas del diario Milenio aseguró que el movimiento que lo abandera es uno de los más grandes en el mundo, no sólo por el número de simpatizantes, también por su carácter pacífico.

Cuando hablamos de un triunfo democrático siempre es una victoria del pueblo, nunca de un caudillo o de un sólo individuo. En 2016 el pueblo mexicano emitió su voto y no fue respetado. No hubo una expresión política fuerte de la sociedad que respaldara el gobierno de Calderón como no lo hay que respalde el gobierno de Peña Nieto. Ni en 2006 ni en 2012 hubo celebración de la llamada fiesta democrática, en su lugar hubo un operativo político para retener el poder en las mismas manos de siempre.

A tres meses de los comicios electorales que definirán el rumbo de México de los próximos seis años, Obrador mantiene una amplia ventaja respecto de sus oponentes, que no queda claro quién de los dos se encuentra en tercer y segundo lugar, pero le siguen de lejos.

Las encuestas, aunque manipulables y poco precisas, reflejan la realidad que hoy se vive en el país: Existe una enorme molestia contra los funcionarios corruptos, contra la pobreza laboral, contra el incremento de precios, contra las reformas “estructurales” que han golpeado a Pemex, a la clase trabajadora, al magisterio y en general a la sociedad mexicana.

Esta inconformidad que recae sobre el PRI, el PAN y el PRD, principalmente, se ha articulado en una organización política nacional que abanderan tres partidos, Morena, PT y Partido Encuentro Social. Esta organización es amplia, incluyente y plural, con las puertas permanentemente abiertas a todo aquel que quiera ser parte de este proceso histórico de regeneración nacional.

El próximo primero de julio venceremos en las urnas como lo hemos hecho en los debates públicos, como hemos vencido en la organización con el pueblo mexicano, como hemos vencido en pasa elecciones, pero esta vez no habrá fraude posible. Estaremos más que nunca atentos al proceso y a su transparencia.

Claramente tenemos mucho en contra: los medios de comunicación, al gobierno de la república, las prácticas delictivas que ya son tradición del PRI y órganos electorales comprometidos con sus actuales jefes, pero aquello que tenemos a favor, el clamor popular, la razón histórica, la honestidad y el valor, son mucho más fuertes.

En este periodo de campaña presidencial debemos consolidar el triunfo de pueblo organizado que abrirá las puertas a una nueva época verdaderamente democrática y que encabezará el único político mexicano capaz de hacerlo: Andrés Manuel López Obrador.

Juntos haremos historia.