Ya no pueden unirse, pero ¿declinarán?

Ya no pueden unirse, pero ¿declinarán?

Desde que Meade fue descubierto como el candidato del PRI rumbo a la presidencia de la república, existieron rumores de un posible cambio de candidato, pues pese a su larga complicidad con panistas y priistas, su imagen, nombre y trayectoria no es reconocida por lo mexicanos.

Por otro lado, Anaya ha sido considerado un traidor dentro de las filas del balquiazul, al romper con el bloque de Calderón que apoyaba la candidatura de Margarita, además de provocar divisiones en el PRD que no ve representado en él a su bandera.

Sin duda los dos candidatos más próximos a Andrés Manuel López Obrador en las encuestas están muy por detrás, no sólo en números, sino en organización, prestigio y confianza.

Recientemente corrieron rumores de una posible alianza entre Anaya y Meade, más claramente la posibilidad de que Meade declinara en favor de Anaya. Pese a que ambos candidatos han dicho que no harán una alianza (que de hecho ya no están en tiempo electorales adecuados para ello), todavía podría haber un cambio de candidato por parte de cualquiera de los dos.

Otro factor en la mesa es el llamado voto útil, que es aquél que se efectúa en favor del candidato que va en segundo lugar para que marque una diferencia real en la contienda, pese dejar de votar por el candidato de su preferencia por no tener posibilidades de triunfo.

Según los números, aun uniéndose los candidatos estarían 14 puntos abajo del gran puntero, candidato de la coalición “Juntos Haremos Historia” (morena, PT y PES), por lo que Obrador los ha desafiado a intentarlo.

Si le tomaran la palabra caerían en una auténtica trampa puesta por ellos mismos.

Anaya ha promocionado un spot en el que afirma que ha combatido al PRI “como pocos”, apoyándose de un fragmento de discurso en el que afirma que: “este PRI corrupto se tiene que ir”, pero omitiendo el hecho de que fue él quien orquestó el pacto por México que en el poder legislativo operó en complicidad con el PRI y con el PRD para aprobar las reformas estructurales de las cuales también se desentiende.

En el proceso electoral del año 2000 el candidato Porfirio Muñoz Ledo, del Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM), declinó a favor del abanderado panista Vicente Fox Quesada, quien terminó por convertirse en presidente, lo que marca un precedente que en la práctica no necesita un marco jurídico, así que las posibilidades seguirán abiertas hasta el día de la elección.