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Desde mis inicios como servidor público, he mantenido la certeza de que sólo los ciudadanos pueden dirimir y participar de los asuntos del gobierno y la política, siendo ellos los principales beneficiados y también los más perjudicados por decisiones tomadas sin su consentimiento y su participación.

 El PIB por sí solo no es efectivo para medir la riqueza real de los países

En su informe La riqueza cambiante de las naciones (2018), el Banco Mundial señala que el PIB por sí solo no es una manera efectiva de medir la riqueza real de los países, y propone una nueva forma de evaluar su progreso económico y sostenibilidad, basada en cuatro parámetros: a) recursos naturales; b) capital humano; c) infraestructura; y d) activos extranjeros. En términos generales, una de las principales conclusiones de este análisis es que el capital humano es el componente más importante de la riqueza, entendiendo por tal concepto los conocimientos, las habilidades y la salud que las personas acumulan a lo largo de su vida y que les permiten desarrollar su potencial como miembros productivos de la sociedad.

Por este motivo el Banco Mundial subraya la importancia de invertir en capital humano, a fin de preparar a las personas para los desafíos y las oportunidades derivadas de la digitalización y la naturaleza cambiante del trabajo. En este contexto un elemento clave es la cultura del emprendimiento, entendida como la actitud proactiva y las capacidades de las personas para iniciar un nuevo proyecto productivo, dar cauce a sus ideas, crear soluciones y aprovechar oportunidades. El emprendimiento es fundamental para la creación y sostenibilidad de iniciativas locales innovadoras que repercutan directamente en el nivel de empleo y de ingreso de los habitantes de nuestras comunidades y ciudades, mejorando a su vez el tejido empresarial, la productividad y el crecimiento sostenido de la economía local.

Por supuesto, el primer paso es brindar a los jóvenes y emprendedores las herramientas adecuadas para comenzar, tanto en el plano de los conocimiento y técnicas como en cuestiones administrativas, logísticas y financieras, esto es, consolidar un ecosistema que impulse y facilite la creación de nuevos proyectos. Para esta labor es indispensable una mayor articulación entre los diferentes actores —gobierno, academia, industria y sociedad—, lo cual facilita la generación de políticas públicas pertinentes y el desarrollo de estrategias efectivas no sólo para cubrir las necesidades económicas e industriales del presente, sino también las necesidades y áreas potenciales del futuro, como los entornos digitales y servicios de la Industria 4.0, elementos centrales en el crecimiento económico de las próximas décadas.

Es claro que debemos aprovechar nuestro bono demográfico y capital humano, con programas de emprendimiento y capacitaciones que vayan más allá de la academia y se vinculen con el sector productivo y la industria, para ofrecer a las nuevas generaciones de jóvenes las herramientas pertinentes y los conocimientos necesarios para que adopten con éxito una cultura de emprendimiento, y sean capaces de generar nuevos proyectos y espacios de trabajo que beneficien a sus comunidades. Partiendo del impulso al talento local es posible crear nuevos emprendimientos que se articulen con el crecimiento socioeconómico de nuestras comunidades y ciudades, así como iniciativas capaces de identificar las necesidades y problemas de las economías locales, de modo que los proyectos que se contemplen sean sostenibles y exitosos.

Cabe destacar que el aprovechamiento del capital humano incluye también a los grupos vulnerables, esto es, ofrecer oportunidades y abrir espacios para que estos grupos que han sido marginados también sean parte de los diversos proyectos productivos, y así generar un impacto positivo tanto en lo individual como en lo social. Para que el desarrollo del país sea el esperado no se puede dejar a nadie fuera, y deben tomarse en cuenta a todos los grupos sociales incluyendo a los más pobres, además de fomentar su participación como parte de la sociedad civil, porque es imposible lograr avances significativos sin la colaboración de toda la sociedad.

De igual forma, en la actualidad no se puede entender el desarrollo económico social y combate a la pobreza sin la innovación, en particular enfocada a las vocaciones regionales y con responsabilidad social, además de integrar y considerar las áreas transversales de desarrollo estatal y nacional. La innovación entendida como el desarrollo de soluciones y alternativas de desarrollo puede ser utilizada para aprovechar el potencial de la región, resolver problemas que se presentan a nivel local para la creación de nuevos sectores productivos y la generación de valor agregado en los que ya están establecidos, el fortalecimiento de infraestructura y prestación de servicios públicos, la creación de alternativas para potenciar las industrias locales, y la creación de proyectos que respondan a los desafíos ambientales actuales. Por ello es importante definir las prioridades y necesidades de las diferentes regiones del país, mediante la creación de ecosistemas industriales locales innovadores, que sean capaces de aprovechar los recursos y áreas de oportunidad de cada región, con una visión de desarrollo sustentable y de cuidado del medio ambiente.

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